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martes, 20 de enero de 2015

Resumen de los contenidos de la denuncia de Nisman

En una muy dura y gravedenuncia de casi detrescientas páginas, el Fiscal General Dr. AlbertoNismanacusó ante la justicia federal argentina a Cristina Fernández de Kirchnery a altos miembros de su gobierno de decidir, negociar y organizar la impunidadde los prófugos iraníes en la causa AMIA, con el propósito de fabricar lainocencia de Irán. Intereses geopolíticos y comerciales del gobierno deCristina Fernández iban a beneficiarse con la fabricación de esta inocencia enrelación con el terrible atentado terrorista que asesinó a ochenta y cincopersonas y dejó más de cien heridos en 1994. Nismandenunció laexistencia de un sofisticado plan delictivo, destinado a favorecer ilegalmentey desvincular en forma definitiva y fraudulenta a los sospechosos iraníes porsu participación en el atentado contra la sede de la AMIA. Además, probó queesta maniobra comenzó dos años antes de la firma del Memorando de Entendimiento-27/01/2013-, inmediatamente después de la muerte de Néstor Kirchner-27/10/2010-, y que la misma involucró a personal de la Secretaría deInteligencia e incluyó negociaciones directas con unos de los principalesacusados por el atentado, MohsenRabbani, ex agregado cultural de Irán en laArgentina. Estaconfabulación criminal fue decidida por la Sra. Presidente de la Nación, Cristina ElisabetFernández de Kirchner,y puesta en funcionamiento, principalmente, por su Ministro de RelacionesExteriores y Culto, Héctor MarcosTimerman. Asimismo, la denuncia acreditó la activa participación criminalde terceros en la maniobra, entre los que cabe mencionar al Diputado Nacional Andrés Larroque, apersonal de la Secretaría de Inteligencia de la Presidencia de laNación,a los dirigentes Luis ÁngelD’Elía y Fernando Luis Esteche, al ex fiscal federal y ex juez deinstrucción Héctor LuisYrimia, y alreferente comunitario iraní, JorgeAlejandro “Yussuf” Khalil. Ello motivó que el Sr. Fiscal solicitararespecto de todos los nombrados la declaración indagatoria y un embargo debienes por la suma de doscientos millones de pesos, por ser autores y cómplicesdel encubrimiento agravado de los acusados iraníes por el atentado terroristacontra la AMIA, hecho ocurrido el 18 de julio de 1994 y calificadojudicialmente como crimen de lesa humanidad y genocidio. Parala época en que se urdió e instrumentó este plan criminal, la urgenciaenergética que atravesaba -y aún atraviesa-Argentina y el anhelo por unacercamiento geopolítico y el restablecimiento de plenas relaciones comercialesa nivel estatal con la República Islámica de Irán fueron, según las pruebaspresentadas, los factores determinantes para que la primera mandataria, Dra.Cristina Fernández tomara la aciaga decisión de llevar adelante este plan deimpunidad, sacrificando la justicia en el caso AMIA. El plan denunciado tuvoun único y delictivo propósito: lograr la impunidad definitiva de los acusadosiraníes y el cese de toda actividad jurisdiccional en su contra, en pos de darun paso hacia un acercamiento geopolítico y al restablecimiento de plenasrelaciones comerciales a nivel estatal con la República Islámica de Irán, sinsoportar reproche alguno por parte de la sociedad argentina. ElFiscal Nisman se ocupó de aclarar que nada había de reprochable en la relacióncomercial y/o en la vinculación geopolítica entre estados, pero que aquícorrespondíaformular acusación porque en este caso se había constatadolaexistencia de conductas delictivas por parte de las autoridades del gobiernoargentino denunciadas, que consistieron en sacrificar una causa judicial entrámite, desconocer lo decidido por la justicia nacional y urdir un plancriminal para borrar de un plumazo las serias acusaciones que pesan sobre losprófugos iraníes, para otorgarles impunidad definitiva. Múltipleselementos probatorios confirmaron que el anhelo por el petróleo iraní fue unode los motores de las acciones delictivas denunciadas. Se buscaba restablecerrelaciones comerciales de Estado a Estado, sin perjuicio de los intercambiosque ya existían a nivel privado. Enprimer lugar y antes de la firma del acuerdo, cuando se conocía la existenciade encuentros diplomáticos entre iraníes y argentinos en Suiza por el casoAMIA, pero nada se sabía de lo que se estaba negociando verdaderamente,Fernando Esteche,partícipe de esta maniobra, aseveró: “…los tipos quieren restablecerrelaciones…que lo van a hacer… multidimensionalmente eso. A nivel gobierno, tedigo, a nivel Estado…lo que tiene que ver con establecer relaciones entre losdos Estados…”. Ensegundo lugar, en mayo de 2013, pocos días después deregresar deIrán, el referente local del régimen Jorge Khalil afirmó: “…eltema que necesita Argentina, es petróleo…hay un verdadero interés para empezary entablar las relaciones comerciales de gobierno a gobierno, con funcionariosdel gobierno de acá, una delegación de allá viajaría o a Caracas o al Golfo o aBeirut mejor…para empezar las relaciones directas de funcionarios afuncionarios…”. Días más tarde, Luis D’Elía manifestó: “…Ahí hablé con Julio”, en referencia alMinistro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, ArquitectoJulio De Vido, y agregó: “…acá hayurgencia energética…”. Después, el 20 de mayo y por orden de CristinaFernández, se reunieron el Ministro De Vido y Luis D´Elía, quien luego diocuenta del encuentro al referente de Irán: “…ellos están dispuestos a mandar a la gente de YPF con nosotros a hacernegocios allá”, en alusión a Irán, “…estámuyinteresadoen cambiar lo de aquellos por granos y carne”, en referencia alpetróleo. Y agregó: “…la reunión fueporque lo pidió la Jefa, ¡eh!...Estamos al más alto nivel…”. Mástarde, ese mismo día, Jorge Khalil informó a Irán del avance de lasnegociaciones: “…el temaque necesita Argentina es petróleo, todo petróleo, y todo lo que está comprando…Iránen grano se lo pueden dar, ese petróleo a cambio de granos…” y agregó: “…Argentina tiene una gran necesidad depetróleo e Irán tiene una gran necesidad de granos y todo eso, empezar elintercambio…”. El comienzo del intercambio comercialargentino-iraní estaba supeditado a la ratificación de Irán del Memorando deEntendimiento, es decir, al avance del plan de impunidad. El acuerdo era unmedio para habilitar el comercio. En la presentación judicial, se acreditaronreuniones y contactos ejecutados por expresa orden presidencial, con el objetode presionar la ratificación interna del Memorando por parte de Irán, a fin deavanzar en los intercambios comerciales de Estado a Estado. Alrespecto, luego de reunirse con De Vido, D´Elía comunicó a Irán: “…tiene un problema político, necesitan que seapruebe el memorando…”. A ello, para explicar los motivos por los queTeherán estaba dilatando la aprobación interna del acuerdo, Khalil le replicó:“…De Vido tiene que saber que Timerman nocumplió con algunas cosas, esto es así de claro, no cumplió con algunas cosas…”.No obstante la réplica, Khalil comunicó a Irán la necesidad transmitida porCristina Fernández a través del Ministro De Vido: “…Acá hay luz verde para hacer lasoperaciones y mandar a la gente, el tema es que quieren que se apure elmemorándum… De Vido entiende que para dar un paso en esto…o sea oficial, deEstado a Estado, tiene que haber firma del memorándum, porque si no, siguen losprivados, nada más…como están laburando…O sea, que se firme primero elmemorándum para empezar a hacerlo de Estado a Estado, porque por ahora losúnicos que están trabajando son los privados…”. Pero,además, las pruebas reunidasevidencianque de estas negociaciones participó nadamenos que uno de los prófugos iraníes, MohsenRabbani, quien recibía periódicosreportes telefónicos de los avances que ocurrían en el seno de nuestrogobierno. Para citar un ejemplo de los tantos que constan en la denuncia, setranscribe uno de los informes telefónicos recibidos por Rabbani: “…hoy terminamos una reunión con el Ministrode Planificación De Vido, en donde él está dispuesto a mandar a las máximasautoridades de YPF para arreglar con la República Islámica y la transacciónpuede ser a través de granos y a través de otras cosas…”, a lo que Rabbanicontestó: “mándeme para que evalúe” yluego de evaluarlo respondió: “…Irán fueel primer comprador de Argentina y ahora no compra casi nada…pero puedecambiar…aquí hay algunos sectores del gobierno que me dijeron que están listospara vender petróleo a la Argentina…y también comprar armas...”. Estaposibilidad de comprar armas a la Argentina fue comunicada por MohsenRabbani auna persona de su entorno, Adalberto Assad, quien ese mismo día venía dereunirse con un alto funcionario del gobierno argentino, que iba intermediarpara conseguirle una reunión personal con la Sra. Presidente. En el marco de este plan criminal, Jorge Khalil ha sido la persona de confianza de Rabbani,que le ha reportado constantemente desde Buenos Aires: “...Sheik, quédese tranquilo que yo hoy a la noche, cuando llego a mi casa,le mando un informe de todo todo lo que estoy haciendo…”. Gracias aKhalil, Rabbani estaba mejor informado que los familiares y víctimas delatentado, que la dirigencia judía local y que las autoridades judicialesargentinas, ninguno de los cuales, al mes de mayo de 2013, conocía estastratativas. Es decir, mientras la justicianacional acusaba fundadamente a ciertos funcionarios iraníes de haber decidido,planificado y ejecutado el atentado terrorista contra la sede de la AMIA ymientras públicamente la Sra. Presidente y el Sr. Canciller aseguraban que susacciones estaban exclusivamente motivadas en la búsqueda de justicia para lacausa AMIA y que el Memorando de Entendimiento era única solución viable parael caso, uno de esos imputados, MohsenRabbani, secreta y clandestinamentenegociaba con nuestras autoridades a través de intermediarios y canalesocultos, un intercambio de petróleo por granos, la venta de armamento, y lo quees más grave aún: su impunidad. En consecuencia, ladenuncia pone de resalto la siguiente secuencia. El 18 de julio de 1994 ocurrióun atentado terrorista en Buenos Aires. La justicia investigó y determinóresponsabilidades de varios sujetos de nacionalidad iraní en la ideación yplanificación de ese atentado. Esas personas han estado hasta la actualidadprotegidas por el régimen al que pertenecen y que gobierna la RepúblicaIslámica de Irán. El gobierno nacional negoció un acuerdo con ese país y,pasando por alto a la justicia y a la Constitución Nacional, brindó el marcojurídico necesario para que aquellos acusados puedan quedar desvinculadosfraudulentamente de la causa por el atentado e impunes. Y en ese contexto, unode los prófugos de la justicia argentina y beneficiario del pacto ilegal,MohsenRabbani, envalentonado por la posición del gobierno argentino, en lugarde responder a las serias acusaciones en su contra, negoció su impunidad,decidió los pasos a seguir, controló el avance del plan criminal y, además,planificó “comprar armas”. Lodenunciado reviste una gravedad institucional extrema e inusitada, tanto por lajerarquía funcional de varios de los involucrados en la maniobra criminal comopor la calificación legal del delito que se encubre, esto es, el “delitoanterior” objeto del encubrimiento, que es, ni más ni menos, que el atentadoterrorista a la sede de la AMIA, judicialmente declarado crimen de lesahumanidad y calificado de genocidio por el juez de la causa, Dr. RodolfoCanicoba Corral. Enla causa “AMIA” ya se ha determinadoque las máximas autoridades iraníes de 1994fueron quienes tomaron la decisión de cometer el atentado terrorista,diagramaron la implementación de ese ataque y encomendaron su ejecución a laorganización terrorista libanesa Hezbollah. Aconsecuencia de ello se solicitó la captura nacional e internacional del exPresidente de la República Islámica de Irán, AliAkbarHashemiBahramaieRafsanjani; del ex Ministro de Relaciones Exteriores, AliAkbarVelayati; del ex Ministro de Inteligencia, Ali Fallahijan; del ex Jefe dela Guardia Revolucionaria, MohsenRezai; del ex Jefe de la Fuerza Al Quds y ex Ministrode Defensa, Ahmad Vahidi; del Ex Agregado Cultural de la Embajada iraní enArgentina, MohsenRabbani; del ex Tercer Secretario de la Embajada de Irán enArgentina, Ahmad Reza Asghari y del ex Embajador de la República de Irán ennuestro país, HadiSoleimpanpour. Araíz de los cuestionamientos de Teherán ante Interpol, se inició un extensotrámite en ese organismo policial. En el marco de esas diligencias, laOficina de Asuntos Legales de Interpol efectuó una saludable distinción entrelas solicitudes de detención de ciudadanos iraníes formuladas por el ex juezGaleano (a las que denominó AMIA I) y las órdenes de capturas libradas ennoviembre de 2006 a solicitud del Dr. Nisman(a las que llamó AMIA II)recomendando que, sobre cinco de las ocho personas acusadas, se acceda a lasolicitud de publicar notificaciones rojas. Además, sobre la presentación que formuló el Fiscal General del caso,Alberto Nisman, en la sede de INTERPOL, la Oficina de Asuntos Jurídicos y elentonces Secretario General, Sr. Ronald Noble, sostuvieron:“...la altamente profesional explicación de su caso, acusado poracusado, proporcionada por los fiscales argentinos que intervienen en la causafue importante en la conclusión de la Oficina de Asuntos Jurídicos de que elcaso del pedido de las notificaciones rojas por parte de la OCN Buenos Aires norevestía un carácter político predominante como para que entrara en vigor laprohibición del artículo 3…[Carta de la Organización Internacional dePolicía Criminal- Interpol]” A raíz de estos esfuerzos, en noviembre de 2007, la Asamblea General de Interpol decidió emitirnotificaciones rojas respecto de cinco de los imputados iraníes: Fallahijan,Rezai, Vahidi, Rabbani y Asghari; sobre los que pesa, entonces, la máximaprioridad de búsqueda que registra la policía internacional. Conapoyatura en tales imputaciones, la República Argentina ha venido reclamandopor años a la República Islámica de Irán –hasta el momento, infructuosamente-la detención con fines de extradición de los acusados iraníes. Enefecto, durante su presidencia, Néstor Kirchner no solo llevó el caso a laAsamblea General de la Organización de Naciones Unidas, sino que rechazórotundamente todos los ofrecimientos de Teherán, siempre destinados a acordaruna salida políticamente negociada a esta cuestión, netamente judicial. Variostestimonios –del ex Jefe de Gabinete, Alberto Fernández; de los ex Cancilleres,Rafael Bielsa y Jorge Taiana y del ex Vice Canciller, Roberto García Moritán-coinciden en describir los pactos propuestos por Irán y su rechazo de plano porparte del ex presidente argentino. Alrespecto, el nombrado García Moritán afirmó que los iraníeshabían ofrecido un acuerdo que “tambiéntenía 9 puntos y era muy similar al actual” y que “con sus matices, tenía el mismo espíritu”, comparándolo al pactofirmado por Timerman. En todos los casos, el gobierno deNéstor Kirchner y el expresidente en particular entendió que estas propuestasconllevaban una injerencia inadecuada del Poder Ejecutivo en el ámbito judicial.Tal era el criterio del expresidente que, en forma consecuente, decidió removera Luis D´Elía de la función pública cuando éste encabezó –en noviembre de 2006-una protesta contra la acusación judicial a los ciudadanos iraníes por el casoAMIA. D´Elía sostuvo públicamente que: “el dictamen judicial que acusa a laRepública Islámica de Irán por el tema AMIA está profundamente contaminado porcircunstancias mundiales ajenas a la búsqueda de la verdad”. Funcionariosdel gobierno de Néstor Kirchner explicaron –en aquel momento- a la prensa que,a entender del presidente, D´Elía había cruzado “una línea infranqueable: nunca jamás, un funcionario del gobierno debeabrir juicios sobre causas judiciales abiertas, y menos si atañen a un tema tansensible como la voladura de la AMIA”. Además, enaquella ocasión Kirchner se comunicó con su par de Venezuela, Hugo Chávez,quien a los pocos días hizo cesar la misión diplomática del Embajador RogerCapella en Argentina, promotor de la protesta comandada por Luis D´Elía. En suma,durante todo su mandato y podría decirse mientras vivió, el ex PresidenteNéstor Kirchner fue consecuente con su postura con el caso AMIA: un fuertereclamo a Irán por su falta de cooperación en la causa, la firme decisión derechazar las propuestas iraníes que propiciaban dejar de lado las conclusionesde la justicia argentina y su inestimable apoyo a la investigación judicial porel atentado contra la sede de la AMIA fueron los ejes centrales de estapolítica de estado. En la denuncia se documenta que Iránsiempre intentó una salida negociada y política al caso AMIA, que eviteenfrentar y –mejor aún- desarticule la acusación judicial. Así, en abrilde 2005, Irán condicionó la respuesta a un exhorto librado en la causa, en lossiguientes términos: “...Si asistimos alpoder judicial argentino: a) ¿No estaremos siendo vistos como acusados osospechosos? b) Supongamos que recibimos los exhortos y los contestamos [...]Estará el juez dispuesto a anunciar y declarar tajantemente que no existeconexión ni de Irán ni de sus ciudadanos con la explosión de la AMIA? c)¿Quedará o no el dossier abierto si contestamos? d) ¿cómo podemos saber si eljuez cerrará el dossier o no?” Y añadió: “el asunto principal es que de alguna manera podamos estar convencidosde que si colaboramos, el juez de la causa llegará a la conclusión de que elseñor X o el señor Y no están ni estuvieron implicados en la explosión de laAMIA. Recuerden que desde el 19 de julio de 1994 nos manifestamos dispuestos acolaborar con la justicia argentina, posición y oferta que continúa aún válida.Si tuviéramos garantías objetivas, cosas tangibles (resultados tangibles) notendríamos ningún problema en: a) recibir todos los exhortos; b) contestartodos los exhortos; c) incluso más: hacer algunas investigaciones ulteriores enIrán…” Otro ejemplo de estaactitud iraní en cuanto a sus falsos ofrecimientos decolaboración con la causasurge de un “non paper” entregado porla diplomacia iraní a la argentina, en el que se proponíael siguiente acuerdo: “1. Las partes aceptan que no ha existidoninguna acusación contra ciudadanos iraníes en relación con la Causa AMIA; noobstante ello, el proceso que sigue el Juez argentino a cargo de lainvestigación en lo que respecta a los ciudadanos iraníes fue ordenado con elmero fin de recopilar información. 2. Las partes… se abstendrán de efectuarcualquier tipo de inferencia criminal, tanto en forma directa como indirecta, oacusación contra la otra parte y sus funcionarios.3… las cartas rogatoriaslibradas por el Juez de la Argentina serán enmendadas de forma tal que no seformule ningún alegato o acusación, ya sea en forma explícita o implícita,contra el gobierno iraní y sus ciudadanos…4. Tras lo dispuesto en el párrafotercero, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán recibirá oficialmentelas cartas rogatorias…5. La parte argentina…revocará cualquier orden de arrestolibrada por el Juez a cargo de la investigación contra los ciudadanos de laRepública Islámica de Irán…”. Esta históricapostura de Irán respecto al caso AMIA se deriva de una estrategia del régimenconsistente en negar toda relación de sus ciudadanos con el atentado y jamásbrindar información a la pesquisa, para desligarse de toda responsabilidad poractos de terrorismo. Esto fue expuesto por dosex cancilleres. Rafael Bielsa mencionó la oferta iraní de cuatromil millones de dólares en compras de maíz y trigo, condicionada a dejar delado la causa AMIA. Sobre la diplomacia iraní, expresó: “…era una actitud extorsiva…Siempre nos estaban haciendo trampa…Lesdecíamos: los vamos a seguir hasta debajo de la cama, acá no hay arreglo,contesten los exhortos. Uno de sus argumentos era: se están perdiendo 4 milmillones de dólares…Jamás hubo la más mínima concesión…ellos querían que unpunto sugiriera que podía haber algún error por parte del Poder Judicial en elrequerimiento de estos dignatarios iraníes…”. Jorge Taiana aseveró que porparte de Irán: “No hubo ninguna muestrade que existiera la más mínima voluntad de ayudar a esclarecer el hecho…”. Se trata, además, de una estrategia queha sido replicada por Irán ante otras acusaciones por terrorismo, como en elcaso “Mykonos” y en el asesinato de ChapourBakhtiar; y fue reconocida por el exCanciller iraní Ali AkbarSalehicomo una estrategia “exitosa” del Líder Supremo.Así, quedó expuesto en la denuncia la evidente decisión política del régimeniraní de garantizar impunidad en un atentado planeado y ordenado por el mismorégimen. Ahora bien, la línea forjada por Néstor Kirchner en torno al caso AMIAcontinuó durante los primeros años del mandato de su esposa Cristina Fernández.Sin embargo, lainconmovible negativa iraní fue logrando, de algún modo, erosionar lasexpectativas del gobierno nacional, sin que ello modifique, al menosinicialmente,elobjetivo perseguido, que siempre consistió en que Irán someta a los imputados anuestra jurisdicción. Ejemplo de ello fue el ofrecimiento formulado porArgentina en septiembre de 2010 para realizar el juicio por AMIA en un tercerpaís ante la presencia de veedores internacionales. Dicha ofertafue rechazada mediante una carta del Representante Permanente de la RepúblicaIslámica de Irán ante Naciones Unidas, Embajador Mohammed Khazaee, en la cualexpresó que las acusaciones argentinas carecían de fundamento y que la actualinvestigación transitaba un “caminoequivocado” que no llevaría a encontrar a los “auténticos autores” del atentado. Khazaee tachó defalsa, arbitraria e infundada la acusación contra los ciudadanos iraníes,afirmando que el procedimiento judicial argentino estaba plagado deirregularidades, violaba garantías procesales y derechos fundamentales y notenía por fin la verdad y la justicia. Asimismo, aseveró que: “El Gobierno de la República Islámica del Irán se ha cerciorado de que ningúnciudadano iraní estuvo implicado, directa o indirectamente, en la explosión delAMIA”. Y acusó a las autoridades argentinas de colaborar yfinanciar a grupos terroristas, como los MuyahidinJalq. En suma, elofrecimiento argentino para realizar el juicio en un tercer país quedó truncopor una respuesta de Teherán, tan falazmente fundada como provocativa. Así las cosas, por mucho tiempo larelación bilateral estuvo signada por la indiferencia iraní a los reclamosargentinos y, como contrapartida, por la sólida resolución de nuestro país deno avanzar en ningún frente vincular sin antes obtener cooperación en el caso porparte de Teherán, es decir, la entrega de los acusados para su juzgamiento porla justicia nacional. Laconsistencia que durante años tuvo la postura oficial argentina en torno alcaso AMIA, sufrió un cambio radical a partir de la decisión de la actualPresidente de avanzar en un plan encubridor que permitiera a los imputadosiraníes eludir y sustraerse definitivamente del accionar de la justicia, aefectos de facilitar, entre otros fines, un intercambio comercial a nivelestatal con la República Islámica de Irán. El ex canciller Bielsa resaltó elcambio de posición del gobierno de la Dra. Fernández cuando sostuvo: “le dice a los familiares que los quecomercian son las empresas y no el Estado. Me parece un argumento pelotudo, mefastidia mucho porque era un tema sagrado para Néstor….Cuando era canciller,hablar de venderle o comprarle a Irán era casus belli”. En la presentación judicial del Fiscal Nisman se aclaró expresamente queno se estaba cuestionando un cambio de política exterior –resorte exclusivo delPoder Ejecutivo Nacional y por lo tanto, tema no judiciable-, sino que sedenunciaba que se haya optado lisa y llanamente por el camino del delito: borraruna acusación y una investigación judicial en pleno trámite. Justamente,la denuncia demuestra que, en este contexto histórico y con el cuadro desituación descripto, entre octubre de 2010 y enero de 2011, el gobiernoargentino presidido por Cristina Fernández experimentó un giro de 180 grados enrelación a su consideración del caso AMIA. Se detectó una circunstancia indicativa de que hasta agosto de 2010 nose habían registrado cambios en el rumbo de la política argentina en torno alcaso AMIA, esto es, que la decisión de encubrir aún no había sido tomada. Pruebade ello es que el día 11 de agosto de 2010, elMinistro Timerman mantuvo una reunión con la Secretaria de Estado de EstadosUnidos, Sra. Hillary Clinton, y luego declaró: “…pude conectar que un atentado que sefrustró en Estados Unidos al aeropuerto JFK involucraba a MohsenRabbani, el queera agregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires. No lo sabía niHillary Clinton ni la gente que investiga acá. Ahora hay una conexión entre unatentado que se frustró en Estados Unidos y el de la AMIA…”. El 27 de octubre de 2010 falleció el exPresidente Néstor Kirchner. Lo cierto fue que la causa AMIA dejó de ser una“política de estado” para convertirse en un fusible de ajuste. Una piezadescartable. Así comenzóa negociarse la impunidad. Su mayor opositor, Néstor Carlos Kirchner, habíafallecido. El camino criminal que decidió transitar su esposa había quedadodespejado. Hacía más de 20 años que Irán protegía a los acusados y obstruía lainvestigación. A esa histórica protección iraní se le sumó este plan deimpunidad orquestado por la máxima autoridad del gobierno argentino, CristinaFernández y su Canciller Héctor Timerman. Así las cosas, el plancriminal se activó en enero de 2011, cuando Héctor Timerman viajó a la ciudadsiria de Alepo y secretamente se reunió con su par iraní, Ali AkbarSalehi, aquien le hizo saber que las autoridades políticas argentinas estaban dispuestasa renunciar a la investigación del caso AMIA y a cualquier reclamo decooperación y justicia, con tal de provocar un acercamiento de ordengeopolítico y restablecer plenas relaciones comerciales entre ambos estados. Concretamente, el 23 de enero de 2011, Timerman arribó a Damasco, dondese reunió con el canciller sirio Walid al-Mohalem. Posteriormente, viajó aAlepo, donde se entrevistó con el Presidente Bashar Al-Assad. La cancillería noemitió comunicado al respecto. No obstante, un cable público de la agenciaoficial de noticias Siria –SANA- informó que, con fecha 23 de enero de 2011, elcanciller sirio se había reunido con sus pares de Argentina y de Irán, unodespués del otro, y que al día siguiente ambos cancilleres viajaron a la ciudadde Alepo. Obran evidencias que demuestran que existió “un mano a mano entre Salehi yTimerman para tratar el tema” La denuncia del FiscalNismandemostró que el Canciller Salehi tomó nota de tal ofrecimiento y se locomunicó por escrito al entonces Presidente MahmoudAhmadinejad: “…Argentina ya no está más interesada enresolver aquellos dos atentados…en cambio prefiere mejorar sus relaciones comercialescon Irán”. Sobre el tema, se citó el testimonio del periodista José RicardoEliaschevquien declaró, bajo juramento, haber accedido a una copia de esedocumento secreto redactado por el canciller iraní. Como si estos elementos nofueran suficientes, el propio AlíAkbarSalehi reconoció posteriormente: “…nos hemos reunido durante dos años con elCanciller argentino Héctor Timerman…”, esto literalmente ubicó el inicio delas negociaciones en enero de 2011, justamente, para la reunión de Alepo. Deesa forma, Salehidesmintió categóricamente a Timerman que, empeñosamente, habíaintentado mantener oculto el inicio de las maniobras delictivas. Así, la cumbre de Alepo marcó el primer indicio concreto y corroboradode la existencia de una decisión de los más altos funcionarios denunciados delgobierno argentino de abandonar la legítima pretensión de enjuiciar a losacusados iraníes judicialmente imputados por el caso AMIA. Fue la primera vez que un estado agredidoprácticamente imploró a un estado agresor para que firme un acuerdo queotorgase impunidad a los agresores. De este modo, comenzó unperíodo de negociación secreto entre los gobiernos de Argentina e Irán que seextendió hasta septiembre de 2012 ydurante el cual, ambas partes realizaron gestosclaramente indicativos delacuerdo que, en esa época, se estaba incubando. El primer indicio consistió en la reacción a la noticia publicada porJosé “Pepe” Eliaschev en el diario Perfil cuando, en marzo de 2011, reveló laexistencia de la reunión en Alepo y su verdadera finalidad. En lugar de darexplicaciones que esclarecieran las graves implicancias del trascendidoinformativo, el Canciller Timerman en persona salió a cuestionar al Sr.Eliaschev, sosteniendo simplemente que los datos publicados eran falsos y teníanpor objeto dañar su casi contemporánea visita a Israel. Expresó: “…esa fue una información falsa, fue unaoperación que se hizo en contra de mis relaciones, o sea de mi viaje aIsrael…Fue el oportunismo de un pseudo-periodista que no vaciló en decir cualquiercosa con tal de ofenderme…” Otro de esos gestos tuvolugar en julio de 2011, cuando el gobierno argentino calificó de “muy positiva”una misiva de la cancillería persa por la cual se ofrecía colaborar con lainvestigación, curiosamente, en una nueva hipótesis, distinta a la esgrimidapor la justicia. Un tercer indicio se verificó el 22 de septiembre de 2011, ocasión enque la Sra. Presidente instruyó al entonces Embajador argentino ante lasNaciones Unidas, Jorge Argüello, para que permanezca en su asiento mientraspronunciaba su discurso el, en aquel tiempo, Presidente de la RepúblicaIslámica, Mahmoud Ahmadinejad. Ello, en contraste con la decisión sostenida porla mandataria en los años previos, de retirar a la delegación argentina delpiso y no presenciar los discursos de Ahmadinejad. Otro gesto registrado tuvo lugar en septiembre de 2012 cuando, porprimera vez en años, Presidencia de la Nación decidió no invitar a formar partede la comitiva argentina que viajó a la 67ª Asamblea General de Naciones Unidasa ninguno de los dirigentes comunitarios de las instituciones judías locales.Así lo reconoció uno de ellos: “…elúltimo año no hemos sido invitados, lamentablemente. Y es cuando surgejustamente la propuesta de esta mesa de diálogo por parte de la Presidenta dela Nación…”, en referencia al anuncio presidencial de “inicio” denegociaciones con Irán que, ahora se sabe, ya venían llevándose a cabo desdeantes y en secreto por –al menos- un año y medio. Un quinto indicador deeste acercamiento secreto con Irán se materializó en el “silencio cómplice” delas autoridades argentinas denunciadas ante declaraciones de funcionariosiraníes que acusaron a “agentes de Tel Aviv” por el atentado y que catalogaronde “sionista” al Fiscal Nisman. Nunca antes el gobierno argentino habíapermanecido en silencio ante este tipo de declaraciones. De hecho, NéstorKirchner siempre repudió este tipo de descalificaciones, exigiendo –por víadiplomática- las explicaciones correspondientes, como lo hizo, por ejemplo, enel año 2006, cuando trascendidos aseveraron que la justicia iraní solicitaríael arresto y la extradición del Fiscal Nisman por la acusación emitida por lajusticia argentina contra exfuncionarios iraníes, luego avalada por Interpol. En síntesis, trascendió a la prensa la reunión secreta que HéctorTimerman mantuvo en Alepo y el canciller argentino cuestionó duramente alperiodista que difundió la noticia. De un día para el otro y sin justificativoalguno, en julio de 2011, Irán se declaró dispuesto a negociar en relación alatentado y el gobierno argentino lo celebró, pese a que la propuesta suponíauna hipótesis distinta a aquella sostenida por la justicia nacional. Elgobierno argentino presenció por intermedio de su embajador, después de dosaños de no hacerlo, el discurso del Presidente Ahmadinejad ante la AsambleaGeneral de las Naciones Unidas. La Presidente Fernández omitió invitar a lasinstituciones comunitarias judías, como había sido su costumbre, a formar partede la comitiva que la acompañó a la siguiente reunión anual de las NacionesUnidas y justamente, en esa oportunidad, anunció una negociación con laRepública Islámica de Irán en relación al ataque terrorista del 18 de julio de1994. La denuncia descartó de plano que todos estos signos pudieran sertomados, simplemente, como frutos de la casualidad; sino que fueron,inequívocamente, manifestaciones amistosas de dos partes que estaban negociandoun acuerdo secreto. Enefecto, suficientemente avanzadas dichas negociaciones secretas donde se gestóel encubrimiento y el plan de impunidad de los iraníes, en el mes de septiembrede 2012, Cristina Fernández oficializó las reuniones, siendo que, públicamenteante la Asamblea General de Naciones Unidas, adujo que la República Islámica deIrán había expresado su voluntad de negociar por el caso AMIA y anunció haberinstruido a su canciller en ese sentido. Entonces se clarificaron los motivospor los cuales la Sra. Presidente, en aquella oportunidad y por primera vez, nohabía invitado a las instituciones comunitarias judías a formar parte de sucomitiva a la apertura del Debate General. El anuncio que haría había sidoacordado con anterioridad y con una finalidad distinta a la que se invocó. Talmanifestación de la Sra. Presidente fue solo una puesta en escena, la primerade varias que ocurrirían durante el camino que recorrió el plan de impunidadideado y orquestado por los funcionarios argentinos aquí denunciados. Con estegesto se oficializaba “un hecho consumado”.Se buscó ocultar que el acercamiento había sido promovido por Argentina, y nopor Irán como se dijo; y se quiso hacer creer que las negociaciones seiniciaban en ese momento, cuando ya llevaban –al menos- un año y medio.Paraimpedir que trasciendan, primero la existencia de los contactos y después, sucontenido, se recurrió a la negación de los hechos, a su tergiversación y hastase llegó a cuestionar y desacreditar a las fuentes que brindaban informaciónsobre el tema. Aún más, mientrastranscurrían las negociaciones diplomáticas públicas, el plan de impunidadavanzaba solapadamente a través de canales paralelos de comunicación ynegociación con Irán, gestándose en aquel momento un aspecto fundamental delplan criminal: la desviación de la investigación hacia una falsa hipótesis queincrimine a terceros inocentes, pero –fundamentalmente- que desincrimine a losiraníes. Elresultado visible de las negociaciones, tanto secretas como públicas, fue elMemorando de Entendimiento firmado el 27 de enero de 2013 en Etiopía. Cuando laimpunidad había sido decidida, cuando la pista falsa ya estaba siendoelaborada, cuando la diplomacia paralela estaba operando plenamente, reciénahí, en enero de 2013, se firmó el referido memorando, que no fue -en realidad-el inicio sino la culminación de una maniobra criminal que ya llevaba más dedos años de ejecución. Laversión oficial argentina indicó que se trataba de un instrumento jurídico quepermitiría avanzar con las indagatorias de los prófugos. La realidad fue quesolo se trató de uno de los medios elegidos para viabilizar el plan criminalque negociaron durante dos años, pues su letra resulta funcional a estamaniobra espuria. Quequede bien claro. El acuerdo entre representantes iraníes y las autoridadesargentinas excede con creces la mera letra del memorando. El plan criminalconsistió en la eliminación de las imputaciones que la justicia argentinaesgrimió contra funcionarios iraníes y el mejor modo que se halló para despejartales acusaciones, brindar impunidad y presentar el tema de la manera másprolija posible a los ojos de la ciudadanía engañada, fue la suscripción delmencionado acuerdo bilateral. Este debía poder ser presentado como uninstrumento pensado para procurar justicia, cuando –en realidad- estaba y estáclaramente destinado a lo contrario: a obstruirla y a impedirla. De allí laelaborada sofisticación del delito denunciado. Ladenuncia explica que la letra del Memorando de Entendimiento prevé mecanismospara lograr la baja de las notificaciones rojas de Interpol;que contiene tantasetapas sucesivas sin plazo alguno que permite prolongar indefinidamente suvigencia en el tiempo hasta diluir por completo la causa;que las conclusionesde la “Comisión de la Verdad” ya estaban arregladas de antemano y que suactuación permite la introducción de la nueva hipótesis, falsa y armada conpruebas inventadas. Enla práctica, las únicas trabas a la impunidad de hecho de la que gozan losacusados iraníes han sido las notificaciones rojas de Interpol, que tienen lacapacidad de dificultar su movilidad trasnacional. Claro ejemplo de ello fue elepisodio protagonizado por el entonces Ministro de Defensa de Irán, AhmadVahidi quien, en el mes de junio de 2011, debió abandonar territorio bolivianoante la presión generada por la vigencia de la notificación roja en su contra.Este tipo de dificultades gestaron el interés iraní que llevaría aque laspartes acordaran, como lo hicieron, hacerlas cesar. De allí que el punto 7 delMemorando tenga su razón de ser. Trátase del único punto de aplicacióninmediata sin necesidad de que el acuerdo haya sido ratificado, es decir, delúnico con carácter operativo. La baja de las notificaciones rojas fue el primery trascendental paso acordado secretamente entre Salehi y Timerman hacia ladesvinculación definitiva de los imputados. Estofue corroborado también por el documento descripto por el Sr.Eliaschev en su declaración testimonial, en el cual el Ministro Salehi proponíaal Presidente Ahmadinejad, que lo autorice a solicitar la revocación de los pedidosde captura internacional con respaldo de Interpol, expresando un especialinterés en mejorar la situación procesal del entonces Ministro de Defensa AhmadVahidi, uno de los imputados con notificación roja vigente. Según el citadodocumento, la cancillería iraní recomendaba: “…avanzar en un acuerdo importante con Argentina porque…están dadas lascondiciones para que los argentinos decidan dar vuelta de página…”. Por otra parte, la denuncia demostró la existencia de, al menos, unantecedente al pacto con Irán que data del año 2006, redactado por FernandoEsteche que, a través de Jorge Khalil, llegó a las autoridades iraníes. Alrespecto, Khalil reconoció: “…ese plan lohicimos con Fernando Esteche hace seis años…cuando se lo llevé a Baharvand, medijo no…”, en referencia al entonces Encargado de Negocios de Irán en laArgentina. Hoy se puede concluir queel rechazo iraní se pudo deber a que, en aquella época, Interpol no habíaemitido aún las notificaciones rojas contra los funcionarios persas y, enconsecuencia, no existía el motivo que activó posteriormente el interés deTeherán en avanzar con un acuerdo por el tema, conforme ha sido probado en lapresentación del Fiscal. Antes de las notificaciones rojas, no había interés deIrán para firmar acuerdos de este tipo con Argentina. El gobierno argentinodaba por sentado que el punto séptimo del Memorando bajaría automáticamente lasnotificaciones rojas, lo que –al mismo tiempo- era desmentidopor sus voceros. Sin embargo, las agrupaciones de víctimas, familiares yentidades comunitarias advirtieron que su aplicación podía derivar en el cesede estas notificaciones y, por lo tanto, propiciaron un anexo al Memorando deEntendimiento que especifique que éstas no caerían. Si bien primerotrascendió que ello había sido aceptado porTimerman, luego el Canciller negóhaberse comprometido a elaborar dicho anexo. Lasvíctimas tenían razón. Al mes de haberse firmado el Memorando de Entendimiento,un agente de inteligencia de Presidencia de la Nación individualizado en ladenuncia como parte del plan de impunidad le comunicó al operador iraní Khalil:“Tengo un chisme…me dijeron ahí en ´lacasa´ [en referencia a la Secretaría de Inteligencia]…Interpol va a levantar el pedido de captura de los amigos [enalusión a los prófugos iraníes]…lo va alevantar ahora”. Es decir, se trataba de un resultado esperado y que sepalpitaba inminente. Por su parte, la interpretación que Irán tenía del punto siete delacuerdo surgió palmaria en el artículo publicado por la agenciaoficial de noticias iraní IRNA, bajo el título “Memorando de Entendimiento firmado entre Irán y Argentina: Gran éxitodiplomático”, que consistió en un análisis jurídico del texto del acuerdopor el experto iraní en derecho internacional, MohammadHosseinMahdavi, quesostuvo: “El propósito del artículo [punto7 del memorando], en realidad, era quelas dos partes conjuntamente señalaban a INTERPOL que la diferencia entre lasdos partes por el caso AMIA, y que motivó que algunas personas aparezcan en lalista de alerta roja de esta organización, se había resuelto a través de lacooperación mutua, y por lo tanto, la INTERPOL podía anular esta lista….” Esta interpretación fueindiscutidamente refrendada por las declaraciones del propio Ministro Salehi-cofirmante del tratado- cuando, según informó la agencia de noticias IRNA,manifestó que: “según elacuerdo firmado por ambos países, la Interpol (Policía Internacional) debeeliminar las acusaciones contra las autoridades iraníes”. Se esperaba queaun sin entrar en vigencia, el acuerdo sirviera para dar de baja lasnotificaciones rojas de Interpol. Si éstas caían, ya nada llevaría a lossospechados a ponerse verdaderamente a disposición de la justicia argentina. Para comprender cabalmente el rol del memorando en el plan, correspondetener presente que se trató de la excusa esgrimida para solicitar a Interpolque diera de baja las notificaciones rojas. La comunicación de la firma delacuerdo a un organismo exclusivamente policial, sin injerencia ni interésalguno en los tratados o avenimientos entre sus estados miembros, como esInterpol, tuvo como único propósito el cese de esas notificaciones. Estos objetivos se vieron truncados cuando, con fecha 15 de marzo de2013, la Organización Internacional de Policía Criminal –Interpol- envió unamisiva al Canciller Timerman, firmada por JöelSollier, Consejero Jurídico delorganismo, en la que, en referencia al memorando de entendimiento, afirmaba: “…La Oficina de Asuntos Jurídicos de laSecretaría General de INTERPOL manifiesta que dicho acuerdo no implica ningúntipo de cambio en el estatus de las notificaciones rojas publicadas en relacióna los crímenes investigados en la causa AMIA…” La,paralas partes, sorpresiva negativa de Interpol a dar de baja las notificacionesrojas se erigió en un obstáculo inesperado para los autores del encubrimiento.Timerman no pudo cumplir lo que había prometido en sus negociaciones secretascon Irán, circunstancia que motivó la queja de los iraníes.Salehicriticó a Interpol por haber aseverado que las alertas permanecían vigentes.Pero Interpol se mantuvo firme ydesde que comunicó la vigencia de las notificaciones rojas contra los acusadospor el caso AMIA, la República Islámica de Irán retiró el acuerdo de su agendaparlamentaria y hasta el momento de la denuncia, no ha comunicado oficialmentesu aprobación interna por nota verbal. Esdecir, el interés iraní en torno a la ratificación del acuerdo desapareció alno caer las notificaciones rojas. Nótese que con fecha 10 de marzode 2013, el Memorando de Entendimiento había sido elevado al Parlamento de Iránpara su convalidación. Días después, el 15 de marzo, Interpol garantizó laestabilidad de las notificaciones rojas. Al día siguiente, el Canciller Salehiexpresó públicamente su disconformidad con lo resuelto por la OrganizaciónInternacional de Policía Criminal, al aclarar que, conforme lo convenido, conla sola firma del acuerdo, Interpol debía hacer cesar las notificaciones rojas.La consecuencia de dicho revés desalentador para Irán fue que el tratado nuncarecibió tratamiento parlamentario y pareció quedar fuera de la agendalegislativa iraní, pese a que había sido ingresado y tenía asignado tratamientoprioritario. Se tornóevidente que sin la baja de las notificaciones rojas, la República Islámica deIrán había perdido interés en el acuerdo. El motivo de semejantevuelta atrás surge nítido de las pruebas aportadas. En mayo de 2013y al díasiguiente de regresar de Irán, el agente persa Khalil comunicó a lasautoridades argentinas la razón de la tardanza: “…hay un poquito de desazón de allá, de allá…hay desazón…Me parece que elruso este de mierda se mandó alguna”, enreferencia a Héctor Timerman, y agregó“…estaba firmado algo, donde estaba el tema de las cautelares”, en alusióna las notificaciones rojas. Luego de la reunión del20 de mayo de 2013 entre D´Elía y De Vidoy ante el reclamo local por la demorade Teherán en la aprobación interna de Memorando de Entendimiento, Khalilafirmó: “…De Vido tiene que saber queTimerman no cumplió con algunas cosas. Esto es así de claro. No cumplió conalgunas cosas…”. Existía una promesa por parte del canciller Timerman paradar de baja las notificaciones rojas. Timerman no cumplió, no porque no haya querido,sino porque Interpol se lo impidió. Enlos meses de septiembrey noviembre de 2013, Timerman continuó intentado subsanar la inesperadavigencia de las notificaciones rojas. Con ese fin se reunió con el entoncesSecretario General de Interpol, Ronald Noble, para convencerlo de que ceda yautorice el cese de dichas notificaciones, bajo el argumento que el acuerdoentre las partes siguió avanzando. Por fortuna tampoco entonces pudo lograr sucometido. Esterevés no desarticuló la operación de encubrimiento montada por las autoridadesargentinas denunciadas. Además y de acuerdo con el derecho penal argentino,para la configuración del delito de encubrimiento en este caso resultairrelevante el interés de Irán o su predisposición respecto de la maniobradesplegada por los autores y partícipes argentinos, dado que esta figura penalno exige consentimiento del sujeto encubierto y ni siquiera demanda suconocimiento. Ahora bien, la denunciatambién destaca que afirmaciones como “…estaba firmado algo, donde estaba el tema de las cautelares…” y“…Timerman no cumplió conalgunas cosas. Esto es así de claro. No cumplió con algunas cosas…” transmiten la certeza,junto conotros elementos, de que además del Memorando de Entendimiento firmado hanexistido entre las partes otros acuerdos secretos. Al ver truncada laposibilidad de avanzar con el compromiso asumido, Salehi no trepidó en poner enevidencia a Timerman y al sentirse traicionado, reconociósin ambages: “Interpol debe eliminar las acusacionescontra las autoridades iraníes….El [contenido] del acuerdo entre Irán y Argentina en relación con la cuestión AMIAserá hecho público en el momento adecuado y la cuestión [de los imputadosiraníes] está incluida y nosotros laestamos siguiendo…”. Habiendo sido realizada esta declaración en el mes demarzo de 2013, resulta evidente que Salehi no se estaba refiriendo al Memorandode Entendimiento sino a otro convenio que a esa fecha aún no se había dado aconocer. Estosacuerdos secretos quedaron también evidenciados en otro episodio, cuando enfebrero de 2013 el entonces vocero de la cancillería iraní,RaminMehmanparast, afirmó: “…El tema dela indagatoria de un responsable iraní [por Vahidi] es totalmente falso…Parece que los que se inquietan por este acuerdodifunden este tipo de informaciones…”. Es decir, Irán sostenía públicamenteque el ex Ministro deDefensa iraní, Ahmad Vahidi, nunca sería interrogado pese a que esta medidaestaba incluida en el Memorando. Al respecto, Jorge Khalilaseguró que el rumor era cierto, queese tema en particular “estaba conversadoantes….estaba dentro del marco” y que el acuerdo era “más profundo todavía”. Esdecir, el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, HéctorTimerman no solo firmó un Memorando de Entendimiento abiertamenteinconstitucional que garantiza la impunidad de los acusados iraníes, sino quetambién cerró acuerdos secretos mucho más beneficiosos para los prófugos. Deallí que se compruebe que no se trató, como se presentó públicamente, de dospartes contrapuestas que negociaron un acuerdo bilateral, sino que fueron dossocios que confeccionaron un sofisticado plan criminal de impunidad paradesligar definitivamente a los prófugos de la causa AMIA de toda relación conel atentado y cerrar toda investigación respecto de ellos. De hecho, luego desuscribirse el acuerdo, un agente de inteligencia argentino involucrado en esteplan le confesó a su par de Irán: “…Tranquilo,ya ganamos, es decir, ganamos una partida, yo te dije, vos no me tenías fe…”,dejando en evidencia que ambas partes han tenido el mismo objetivo criminal. Ahora bien, como ya se dijo, la oportuna intervención deInterpol manteniendo vigentes las notificaciones rojas no frustró niimposibilitó a futuro el encubrimiento orquestado.Los autores habían tenido laprecaución de idear mecanismos alternativos para conseguir sus fines,contenidos en la letra del Memorando de Entendimiento, dotando al plan de lasuficiente flexibilidad para poder adaptarlo a distintos escenarios. Enese sentido, la denuncia explica que el cese de las notificaciones rojas podríalograrse por una vía indirecta, esto es, a través de la aplicación del puntoquinto del acuerdo. Este artículo regla la realización de audiencias en Teheránpara que la comisión interrogue a los imputados iraníes con notificación rojade Interpol, es decir, solamente a cinco de los ocho acusados. Si hubiera habido unaverdadera voluntad de someter a todos los imputados iraníes a la acción de lajusticia argentina, como se argumentó ante la opinión pública, todos ellos –losocho- hubieran estado incluidos en esas audiencias y se hubieran acordadoverdaderas declaraciones indagatorias conforme la ley argentina, y no merasentrevistas. Del texto del acuerdo no surge, en modo alguno, queel interrogatorio esté a cargo de las autoridades judiciales argentinas comoasí tampoco incluye referencias expresas a la aplicación de la normativaprocesal argentina en ese acto y, menos aún, habilita al juez a detener a losimputados. Por el contrario, la acusación debe estar respaldada por un jueziraní de acuerdo a lo reglado por la ley iraní, lo que nunca sucederá si setiene cuenta lo expresado públicamente por el régimen de Teherán, en tantoafirmó haberse asegurado de la inocencia de todos sus ciudadanos. Ello demuestra que estasaudiencias constituyen una vía indirecta prevista para dar de baja lasnotificaciones rojas. Una vez que los iraníes buscados por Interpol participende esas simples entrevistas, se podría argumentar que han desaparecido losmotivos legales para seguir requiriendo su máxima prioridad de búsqueda,habilitando –de esa forma- el cese de las notificaciones rojas. Sin embargo, escompletamente falaz afirmar que los imputados se encontrarían a derecho consolo presentarse a la entrevista ante la “Comisión de la Verdad”, conforme loestipula el punto 5. La amplitud y vaguedad del instrumento y las múltiplesinterpretaciones posibles, abrirían necesariamente un debate, con el sólidoriesgo de que esta discusión se desarrolle con las notificaciones rojas yaextintas. Como puede advertirse, todo está estructurado para la impunidad, convarias alternativas posibles para lograr tal fin. Por otra parte, elMemorando de Entendimiento está dotado de un enmarañado proceso de aplicaciónque exige, para que un imputado iraní se siente a escuchar los cargos de lajusticia argentina, la verificación de una larguísima serie de procedimientos,alguno de ellos de imposible cumplimiento, atento a la incompatibilidad con lasrespectivas legislaciones: 1) que ambos países ratifiquen internamente lostérminos del acuerdo; 2) que se remitan mutuamente las notas reversalesnotificando dicha ratificación; 3) que cada uno de los signatarios proceda a laelección de personas de reconocida trayectoria jurídica y probidad personalpara que integren la “Comisión de la Verdad”; 4) que los elegidos acepten ladesignación; 5) que entre ambas partes y de común acuerdo, seleccionen alquinto miembro de la comisión, es decir, a su presidente; 6) que los miembrosde la Comisión redacten las reglas del procedimiento al que se sujetarán, lascuales deberán ser aprobadas por ambas partes; 7) que la Comisión solicite yreciba información del caso AMIA por parte de las autoridades argentinas y/oiraníes; 8) que la información y las pruebas requeridas se traduzcan; 9) quecada uno de los miembros de la comisión analice las pruebas remitidas; 10) quese reúnan para emitir recomendaciones; 11) que se notifiquen dichasrecomendaciones a los signatarios; 12) que se establezca una fecha para cumplircon las audiencias; 13) que se cite a los imputados; 14) que éstosefectivamente comparezcan a un interrogatorio que –cabe aclarar- no reúne lascondiciones mínimas para ser considerado una declaración indagatoria válidapara el derecho argentino. Ninguno de estos pasos tiene plazo determinado paraser cumplido. Tan es así, que han pasado dos años desde la firma del Memorandoy todavía Irán no ha comunicado por nota reversal la ratificación del acuerdo. Concontundencia, la denuncia demuestra que los términos de este pacto, reflejo deuna actividad criminal subyacente, están redactados de modo tal que muysencillamente se puede demorar en forma indefinida su cumplimiento. Lo único que importó fue favorecer y encubrir a losimputados, garantizándoles impunidad. Por eso el acuerdo no garantiza ley niproceso y solo garantiza impunidad. Ahorabien, el memorando permite que la impunidad definitiva sea también alcanzadamediante la efectiva actuación de la “Comisión de la Verdad” cuya finalidadconsiste en recibir y valorar nuevas pruebas y presentar una nueva hipótesissin iraníes como acusados, legitimando el redireccionamiento de la pesquisa.Poco importa su futura conformación, dado que las conclusiones ya fueronarregladas de antemano, con independencia de quienes vayan a ser luego elegidoscomo sus miembros. Para ello, el pactoguarda en la amplitud de su redacción cierto grado de sutileza. Con ese norte,se decidió que las conclusiones de la comisión no fueran propiamentevinculantes, dado que ello hubiera sido demasiado evidente. Pero en los hechoses como si lo fueran, ya que los gobiernos se comprometieron a atar “susfuturas acciones” a los descubrimientos y recomendaciones de la comisión creadaque, como su nombre lo sugiere, desentrañará “la verdad”. Esto obliga al EstadoArgentino y a sus distintos órganos, a atender al referido dictamen. La comisión tiene lacapacidad de descartar lo actuado por la justicia, generando un efectodeslegitimador irreversible. Al respecto, el agente iraní Jorge Khalil, elmismo día de la firma del memorando, expresó: “…alguien va a salir con la cara manchada de acá…” y ciertamenteestaba seguro que no sería el país al que sirve porque “…Obvio,eso ya está arreglado… ¿Cómo va a ser para ellado nuestro, boludo? Si nosotros estamos sentados en la mesa…”.Al respecto, los referentes iraníesreconocían que: “…si secae la traffic, olvidate, se cayó todo…no solamente se cayó, sino que se davuelta… [en referencia a la conclusión judicial que asevera que la bomba seencontraba dentro de una camioneta Renault traffic]…ya está… ¿Me estás cargando?...ya está, no te puedo hablar, adelantarnada, pero YA ESTÁ TODO”. Así, se demostró que los agentes de inteligencia argentinos eiraníes tenían la seguridad que los acusados iban a quedarliberados de la imputación de la justicia. “…Que en un año y medio tengamos las buenas noticias…” es laexpresión inequívoca que reflejó ese pensamiento. Estaba todo arreglado. Enotro pasaje de la denuncia se compruebaque autores y cómplices, como parteintegral del plan criminal, ya habían planificado y avanzado en la fabricaciónde una hipótesis acusatoria falsa, con pruebas inventadas, para redireccionarla pesquisa hacia terceros inocentes y así desligar definitivamente a losnacionales iraníes. Presente ello, en unafecha tan temprana como noviembre de 2012, el agente iraníJorge “Yussuf” Khalilya se había reunido con el Dr. Héctor Yrimia,ex fiscal que intervino en la causa y ex juez de Instrucción, actualmentevinculado a un sector de la Secretaría de Inteligencia y partícipe de lamaniobra que se denuncia. Así lo relató: “…tuveuna charla con el fiscal…El fiscal de la causa…el que estaba, no el que estáahora…El que sabe es éste que te digo…el fiscal de la causa….”. Para luegoseñalar que el contacto con Yrimia le llegó a través de Fernando Esteche: “…Y, el que me sienta es Fernando”. Habían decidido recurrira individuos que hubieran tenido contacto con la investigación del caso AMIA,como el caso del nombrado Yrimia, sumamente útil como fuente deinformación para la fabricación de la nueva hipótesis porque estuvo en unaposición privilegiada de contacto directo con el expediente a raíz de sufunción como Fiscal del caso AMIA: “esote puede servir bien concreto para cualquiera de las tesis distintas de….tercerpaís o lo que fuera, cualquiera de las cosas que vayan a resolverse va a servirporque es información”. Así, estuvieron en condiciones de elegir la mejor falsahipótesis, la más creíble, porque contaron con información del caso. Y como la decisión de crear un “nuevo culpable” ya había sido tomada,resultó vital contar con información que se apoye en datos ya incorporados a lacausa, y que permitieran fabricar la más creíble de todas las falsas versiones. Al respecto, en diciembre de 2012,Fernando Esteche aseveró: “quierenconstruir un nuevo enemigo de la AMIA, el nuevo responsable de la AMIA, es unanecesidad que tienen que construirla…”.Deesamismaconversación se desprende que esa tarea quedó a cargo de funcionarios de laSecretaría de Inteligencia, especialmente designados para ello. Para construir este “nuevo enemigo”,como “no van a poder decir que fueron losisraelíes”, porque claramente no sería creíble, entonces tenían que armaruna hipótesis falsa pero verosímil y hasta hablaron de involucrar a “una conexión de fachos locales”. Tambiénse especulaba con que: “…si se cae la trafic, olvídate, se cayó todo…no solamente se cayó, sinoque se da vuelta…”, aludiendo a la desarticulación ilegal de la conclusiónjudicial que explica que una camioneta Renault Trafic fue utilizada paraprovocar la explosión del edificio de la AMIA. Esdecir, ya en noviembre-diciembre de 2012, cuando ni la justicia ni losfamiliares sabían qué estaba ocurriendo con la negociación entre Argentina eIrán, los partícipes del encubrimiento conocían perfectamente que se venía uncambio de hipótesis y el redireccionamientofraudulento de la investigaciónhacia nuevos imputados. Esto era así, pues ellos mismos estaban justamente acargo de armar la falsa acusación. El objetivo de generar esta hipótesis fraguada y redireccionar lapesquisa ha sido: “…laesencia del nudo, el núcleo del nudo…es la inocencia de Irán…”. Sin importar las evidencias, loshechos o su verdadera responsabilidad en el atentado, los ciudadanos iraníesiban a ser desvinculados de la causa, se le iba a lavar la cara a Irán y elloestaba cerrado “muy arriba”, es decir,tenía el sello presidencial. La orden para ejecutar el delito provino directa ypersonalmente de la Presidente de la Nación. Todohabía sido acordado, se iba a utilizar el caso AMIA como una pieza para saciarintereses geopolíticos en el nuevo tablero internacional. Casi con ironía, alsuscribir el acuerdo, el canciller emitió un comunicado que rezaba: “…El gobierno nacional ratifica que el únicocompromiso es con las víctimas y el derecho de sus familiares a hallar en laverdad y en la justicia la reparación debida. Argentina reafirma que en dichoobjetivo no hay lugar para intereses geopolíticos, ni propios, ni ajenos…”. Estono era cierto. La denuncia ha puesto al descubierto que intereses comerciales ygeopolíticos fueron el verdadero motor de un plan secreto de impunidad que nadatiene que ver con la búsqueda de justicia. Por eso, personal deinteligencia implicado en la maniobra denunciada afirmó “…estamos en otro país, es otra situación mundial y hay que trabajar enotro contexto…” y “…va a venir otrahipótesis con otras pruebas…” que iban a descolocar totalmente al Dr.Alberto Nisman, fiscal de la causa AMIA, “porquenunca las vio, él, las pruebas…lo que viene ahora”, pruebas que –porsupuesto- eran inventadas. Porotra parte, la denuncia destaca la tranquilidad con la que actuaron todos lospartícipes del plan de impunidad, en particular el personal de inteligenciainvolucrado en la maniobra, que se desenvolvió libremente sin considerarnecesario actuar de modo encubierto, ni siquiera ante la extrema sensibilidaddel asunto que llevaba adelante. Ello se debió simplemente a la circunstanciade haber actuado por órdenes superiores, por directivas expresas de laPresidente de la Nación, razón por la cual sólo tuvieron que preocuparse porcamuflar sus actividades en relación a terceros y no respecto de sus superioresy/o de sus cómplices iraníes.La redirección de la investigación y eldesprestigio de las autoridades judiciales a cargo de la investigación teníanel sello presidencial. Se reconocía: “tranquilo,está cerrado muy arriba”. Lapresentación del Dr. Nisman también detalla la contribución personal, tanto laSra. Presidente como su Canciller, al perfeccionamiento del plan criminal.Ambos se involucraron en una campaña política y mediática caracterizada por todauna artillería de falsedades, de promesas que estos funcionarios sabíanperfectamente que nunca cumplirían, de puestas en escenas y demás estrategiascomunicacionales falaces, cuyo único objetivo fue predisponer favorablemente ala opinión pública. Los encubridores mintieron sobre elmomento en que verdaderamente se habían iniciado las negociaciones, sobre laentidad de las cuestiones negociadas y sobre cuál de las partes habíapropiciado e impulsado el acercamiento. También se recurrió a intermediariosclandestinos y a reuniones “pantalla” para avanzar con la negociación secreta.Por ello se desmintió y se cuestionó a la prensa cuando comunicó circunstanciasde la negociación que se habían pretendido mantener en secreto. Y se atacó a exfuncionarios del gobierno que confirmaron la existencia de antecedentes alpacto que, justamente por sus implicancias ilegales, no habían prosperado en elpasado. Además, desde un inicio se pretendió instalar, entre otras falsas cuestiones, la idea de que la causa por el atentado a la AMIA estaba paralizada prácticamente desde que comenzó. En efecto, en el discurso ante la 68° Asamblea General de Naciones Unidas, del 24 de septiembre de 2013, la Sra. Presidente afirmó: “…la causa está estancada, desde hace 19 años no se moviliza…”. Tamaña falsedad ha sido refutada por el fiscal de la causa, Dr. Nisman, quien detalló numerosos y significativos avances que tuvo el expediente, desde que se creó la Unidad Fiscal a su cargo. Entre ellos, se destaca que en el año 2005, luego de diligencias y medidas probatorias realizadas en Estados Unidos, con asistencia de la Fiscal de la Unidad de Contraterrorismo del Distrito Este de Michigan, Dra. Bárbara Mc Quade y en virtud a información aportada por la Secretaría de Inteligencia, se estableció que quien condujo la camioneta traffic que estalló frente a la sede de la AMIA fue el ciudadano libanés Ibrahim Hussein Berro. Luego, en el año 2006, se solicitó la captura nacional e internacional de un conjunto de imputados (ocho iraníes y un libanés), que fue avalada por amplia mayoría en la Asamblea General de Interpol de noviembre de 2007. Al año siguiente, en 2008, se concluyó la labor que dio lugar a la denuncia por otro encubrimiento verificado en este caso, que beneficiara al imputado Alberto Jacinto KanooreEdul y que actualmente se encuentra en etapa de juicio oral. Además, a fines de 2008 se dictaron los embargos preventivos contra las propiedades de los acusados, resultando en la inhibición general de bienes que MohsenRabbani posee en nuestro país. En 2009, la fiscalía del Dr. Nismanemitió un nuevo dictamen relativo al atentado. Allí se plasmó el trabajo relacionado con la identificación del coche bomba utilizado en el ataque y se explicó en detalle el funcionamiento de la célula terrorista de Hezbollah que actuó en la ejecución material del hecho. Incluso se pudo establecer la identidad y la participación del jefe de dicho grupo operativo, el libanés Samuel Salman El Reda, a quien se le atribuye haber coordinado la llegada y la partida, las operaciones de logística y las demás actividades desplegadas por el grupo operativo encargado de ejecutar la fase final del atentado. Sobre este sujeto también se dictó orden de captura nacional e internacional y la máxima prioridad de búsqueda de Interpol. En ese pronunciamiento, se determinó que El Reda era un miembro activo del Hezbollah libanés, de una probada vinculación con destacados personajes radicados en la Triple Frontera, pertenecientes a esa organización. En 2013, en virtud de la actividad investigativa realizada por esa fiscalía, que incluyó la obtención de testimonios en el extranjero y de la prueba recolectada en los dos años anteriores –justamente relacionada con actividades ilegales de agentes al servicio del régimen de Teherán- se emitió un nuevo pronunciamiento de más de quinientas páginas, en el cual se estableció la modalidad del régimen iraní para infiltrar varios países de Sudamérica e instalar allí estaciones de inteligencia destinadas a cometer, fomentar y patrocinar actos terroristas, en consonancia con sus postulados de exportación de la revolución. La obtención de esta información fue central para contextualizar, regional y estratégicamente, el atentado contra la sede de la AMIA, así como también para acreditar con mayor detalle el rol del imputado MohsenRabbani en dicho ataque, fortaleciendo –de ese modo- la imputación previa. En ese dictamen se demostró que el atentado contra la mutual judía no se trató de un hecho aislado, sino que resultó ser un engranaje de un entramado mucho mayor, dominado por la política de penetración iraní en la región. Así como se buscó instalar la falsa premisa de que la causa por el atentado contra la AMIA “estaba paralizada”, también se pretendió engañar a la opinión pública aseverando que con el Memorando de Entendimiento “no había nada que perder”. Esto constituyó un nuevo argumento falaz destinado a justificar el acuerdo que, como la denuncia demostró, era el camino de la impunidad de los acusados iraníes por el atentado contra la AMIA. Cabe tener presente que pende sobre la causa la posibilidad de que, nuevamente, sea acribillada de nulidades si se avanza con acciones procesales no previstas por la ley y contrarias a la Constitución Nacional y los principios de derechos público previstos en ella. Es falso que no haya riesgos. En concreto, el Memorando de Entendimiento incluyó entre sus disposiciones la obligación de entregar la totalidad de las actuaciones en trámite ante la justicia argentina -no a los imputados, lo que corresponde por derecho- para su revisión por parte de la “Comisión de la Verdad” prevista en el convenio. Justamente, la eventual puesta en conocimiento de las autoridades iraníes de informaciones, investigaciones, revelaciones y/o conclusiones elaboradas por organismos y/o agencias extranjeras, constituyó una severa perturbación a los canales internacionales que nutren a la causa de elementos probatorios de interés, lo que claramente se ha erigido en una traba que opera en detrimento de la investigación. En los hechos, ya se produjeron perjuicios, pues terceros países han cesado, a partir de la firma del acuerdo, en el envío de información. En realidad y así quedó expuesto en la presentación judicial, lo único que desde siempre se necesitó destrabar en la causa AMIA ha sido la firme negativa de Irán a extraditar a sus nacionales, para ponerlos a disposición de la justicia argentina. En el marco de esta misma campaña, Héctor Timerman afirmó que la negociación con Irán no incluía temas comerciales y alegó públicamente en febrero de 2013: “…¡Cómo voy a hacer algo que está prohibido por las Naciones Unidas!…no puede haber intereses económicos…porque hay sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas, de las cuales la Argentina es suscripta, que impiden el comercio con Irán más allá del que se está realizando, que es en granos, y eso no lo hace el gobierno argentino…lo hacen las empresas privadas….yo les pedí que no lo hagan…”. Lo cierto es que, a excepción de un conjunto de insumos relacionados con el plan nuclear iraní, no existe óbice legal que impida intercambios comerciales de Estado a Estado entre Argentina e Irán. Todas las resoluciones que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha dictado impidiendo a los países miembros comerciar con la República Islámica de Irán se han referido a artículos, materiales, equipos, bienes y tecnologías relacionadas con el enriquecimiento, reprocesamiento de minerales nucleares o agua pesada, o con el desarrollo de sistemas de vectores de armas nucleares. Más aún, en contradicción con las declaraciones aquí transcriptas, en abril de 2011 y en ocasión de una conferencia de prensa que brindó en una visita a Israel junto con su par israelí Avigdor Lieberman, Timerman afirmó: “…no existe ningún problema de comerciar con Irán. Argentina no tiene ningún embargo contra Irán. Irán no tiene ningún embargo contra Argentina…”.Y en clara contradicción con lo declarado por Timerman, la denuncia acreditó con pruebas irrefutables que, en forma secreta, Cristina Fernández ordenó que el Ministro De Vido se reúna con D’Elía para así transmitir a Irán el interés del gobierno argentino de intercambiar granos por petróleo. También con el objeto de deslegitimar la investigación judicial por el caso AMIA, Timerman hizo declaraciones completamente inexactas sobre las vicisitudes del trámite de extradición delEmbajador iraní en la Argentina para la época del atentado, HadiSoleimanpour, ante las autoridades del Reino Unido. En el Plenario de Comisiones del Senado de la Nación, el Canciller declaró: “…el pedido de extradición ordenado por la Argentina del ex embajador iraní HadiSoleimanpour fue desechado por la justicia británica debido a la inexistencia de pruebas...que Interpol se negó a emitir una circular roja por considerar que ya había sido detenido y sobreseído y liberado por falta de pruebas...”. Una vez más, los hechos se probaron alejados de las palabras. No fue una corte británica, sino el Subsecretario de Estado del Reino Unido quien decidió no dar curso al juicio de extradición de Soleimanpour, que no se pudo sustanciar, por razones de índole política no expresadas en la decisión y en virtud de una prerrogativa legal prevista en el tratado de extradición que rigió el caso.En suma, si no se pudo lograr la extradición de Soleimanpour en aquel momento fue por una decisión política y no razones judiciales o probatorias. Soleimanpour no fue nunca sobreseído por la justicia inglesa, como se dijo. Esto fue también advertido por la Cámara Federal y expuesto en el fallo fechado en 15 de mayo de 2014, que declaró inconstitucional al Memorando de Entendimiento con Irán, y a su ley aprobatoria. Asimismo, en la denuncia quedó expuesto el modo en que la Dra. Fernández y el Sr. Timerman han manipulado a sobrevivientes, a familiares de las víctimas del atentado y a instituciones judías comunitarias, desplegando una completa artillería de mentiras, falacias y engaños que tuvieron su ejemplo emblemático en la promesa presidencial, flagrantemente incumplida, que aseguraba una consulta con familiares y víctimas, previo a la aceptación de cualquier propuesta por parte de Irán. En septiembre de 2012, la primera mandataria expresó: “…tengan la certeza de que esta Presidenta no va a tomar ninguna resolución respecto de ninguna propuesta que le sea formulada, sin consultar PREVIAMENTE con quienes han sido las víctimas directas de esto. Y, al mismo tiempo también, con las fuerzas políticas con representación parlamentaria en mi país, porque esto no lo puede decidir una sola fuerza política…”. Contrario a lo prometido, jamás se los consultó. Es más, los familiares y las víctimas del atentado debieron enterarse por los medios de comunicación de la firma del Memorando de Entendimiento con la República Islámica de Irán. Así lo afirmó el entonces Presidente de la AMIA, Guillermo Borger: “este memorando nos sorprende a toda la ciudadanía el pasado 27 de enero, jamás fue consultado, ni siquiera comentado”. Los familiares y las instituciones tampoco fueron escuchados cuando expresaron en el Congreso Nacional su rechazo mayoritario a la ratificación del acuerdo. Sofía Guterman, madre de una joven fallecida en el atentado, declaró: “… Nadie nos dijo nada. Me sorprendió mucho…No pensé que iban a apurar tanto el trámite, pero evidentemente la carrera se terminaba y tenían que llegar a la meta propuesta…Me repugnó cuando Pichetto dijo ´apuremos que la presidenta dijo que se termine´…”, en referencia al jefe de la bancada oficialista, Miguel Ángel Pichetto. Así también, Laura Ginsberg, viuda de otra víctima del atentado, afirmó: “…Uno esperaría que el Congreso fuera un ámbito de reflexión, Timerman imprimió, como también lo senadores del oficialismo, las características de un ambiente pobre, chicanero y vulgar…” y en alusión al debate, señaló: “…estuvo en manos de Timerman y del gobierno, porque la intención de ellos era apurar rapidito la ley…”. Finalmente, sentenció: “…Lo único que el gobierno quiere es sancionar lo antes posible esta ley, que significa un punto final para el tema de la AMIA…”. Ante el rechazo inicial al acuerdo, por agrupaciones de damnificados y por las instituciones comunitarias, Timerman intentó revertir esta reacción mediante una nueva manipulación, que tuvo lugar el 29 de enero de 2013, cuando se reunió con estos actores claves, que propiciaban un anexo al Memorando de Entendimiento. En esa ocasión y luego de la reunión con el canciller argentino, el entonces Presidente de la AMIA, Sr. Guillermo Borger, dijo públicamente: “…el canciller está dispuesto a generar una nota aclaratoria…El canciller contestó a todas las dudas y prometió suscribir él en persona, y probablemente con la Presidenta un documento anexo que aclare estas dudas…El anexo, que deberá ser aprobado también por Irán y llevaría la firma de la presidenta Cristina Kirchner, deberá ser ratificado por el parlamento…”. La agrupación “Memoria Activa”, que también participó de la reunión, emitió el siguiente comunicado: “…Memoria Activa concurrió el martes 29/1 a una reunión convocada por el canciller HectorTimerman en la sede de la AMIA. En la misma el canciller aclaró los términos del acuerdo en relación a los siguientes puntos, que pasan a ser las bases innegociables del mismo y que serán ratificadas por el gobierno argentino por escrito: 1-Los imputados serán indagados en Teherán bajo el código penal procesal de la República Argentina por el juez y el fiscal de la causa AMIA. 2- Las alertas rojas y pedidos de captura de Interpol de los imputados se mantendrán vigentes….” Sin embargo, luego trascendió que el Canciller Timerman negó haber accedido a elaborar ningún tipo de anexo al pacto. Resumiendo, la denuncia comprobó que para llevar a buen puerto el acuerdo con Irán y lograr la impunidad de los acusados, se tuvo que incumplir la promesa de una consulta previa a cualquier acuerdo y el compromiso asumido para negociar un anexo al convenio. Se hizo creer que se buscaría el consenso de todo el arco político para avanzar en un pacto, pero –en los hechos- se desoyeron completamente las múltiples y extendidas opiniones contrarias al memorando. Quedó claro, entonces, que dijeran lo que dijeran los familiares la decisión estaba tomada. El memorando había sido firmado para garantizar un objetivo oculto: dotar de impunidad a los acusados iraníes y permitir al gobierno argentino justificar ante sus ciudadanos y la comunidad internacional el restablecimiento de las relaciones comerciales y el alineamiento con Teherán. Por ello, el acuerdo debía ser aprobado a cualquier costo, porque despejaba el único escollo que existía para asociarse con Irán. Era estrictamente necesario para la consecución del plan criminal pergeñado. Una Presidente que públicamente se ha regodeado manifestando a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas su compromiso en la búsqueda de verdad y justicia, que ha declarado que su gobierno no permitirá que se use el caso AMIA en el ajedrez de la geopolítica mundial, que ha tomado cartas en el asunto porque “la causa estaba paralizada”, que celebró la firma de un acuerdo “histórico”; fue, en realidad, la principal artífice, junto con el Canciller Timerman, de la fraudulenta desarticulación de la investigación y del encubrimiento de estos acusados. En el discurso se habló de justicia y verdad. En los hechos se acordó impunidad. La denuncia también expone que la reunión del 28 de septiembre de 2013 entre los cancilleres de ambos países fue una puesta en escena previamente pautada y, en realidad, gestada a pedido de Cristina Fernández para engañar a la opinión pública argentina. El 24 de septiembre de 2013, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Dra. Fernández reclamó fuertemente a las autoridades iraníes que respondan a las solicitudes argentinas en relación al pacto firmado varios meses atrás. Días después, el jueves 26 de septiembre, Héctor Timerman afirmó haber recibido un llamado del canciller iraní para concertar un encuentro el sábado 28: “Hace unos minutos hemos recibido una llamada de las autoridades de la República Islámica de Irán solicitando tener una reunión en el marco de las Naciones Unidas entre los dos cancilleres para tratar el tema del memorándum…”. El Ministro Timerman aclaró que el objetivo del encuentro era: “…conocer el estado actual del memorándum de acuerdo a la legislación iraní, es decir, si fue aprobado por el Congreso o no. Si fue aprobado por el Congreso, entonces, establecer el marco con el cual vamos a formalizar la fecha de conformación de la Comisión y al mismo tiempo el viaje de las autoridades judiciales a Teherán…Y si no fue aprobado, cuándo se aprobará…”. La puesta en escena aquí detallada tuvo por objeto que la gente crea que la diplomacia argentina estaba obteniendo resultados y que Irán cedía ante el fuerte discurso de Cristina Fernández ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, lo cierto fue que las verdaderas e ilícitas intenciones del gobierno argentino fueron transmitidas a través de una diplomacia paralela conformada por canales de negociación y comunicación alternativos entre ambos gobiernos que actuó para que la realidad se acomodara a los intereses de los encubridores. A través de estos canales, la Dra. Cristina Fernández indirectamente entabló comunicaciones con altos mandos iraníes y con el mismo MohsenRabbani. El mensajero argentino Luis D’Elía especificó el pedido: “…tengo un mensaje urgente del gobierno argentino, para pasar allá urgente [en referencia a Irán], antes de mañana…Estoy en la casa de gobierno ahora…no hay asunto más importante que este, créemelo….necesito que hables con el Sheik de allá [en referencia a MohsenRabbani] mira que es muy groso lo que tengo eh!...”. Una vez más el imputado MohsenRabbani fue avisado al instante de los mensajes de Cristina Fernández. Presidencia de la Nación quería comunicarse con Teherán con suma urgencia, un día antes del encuentro de cancilleres y a través de los canales no oficiales. El mensaje no fue transmitido por el Palacio San Martín a la cancillería iraní. No se comunicó Héctor Timerman con MohammadJavadZarifKhonsari, a pesar de que ambos se encontraban en Nueva York. No podía hacerse de esa manera. Sino que el mensaje salió del despacho presidencial de la Dra. Fernández, llegó a Luis D´Elía, a Jorge “Yussuf” Khalil, al Encargado de Negocios Iraní en Buenos Aires, y de allí a Teherán. Secreto. Oculto. Completamente inaudito. Propio del plan criminal llevado adelante. En este caso concreto, la Sra. Presidente buscaba obtener ciertos pronunciamientos públicos por parte de Teherán, aunque fueran falsos, porque serían funcionales al plan de impunidad.El receptor del mensaje de D’Elía y transmisor a Irán, Jorge Khalil, reveló la información al expresar: “…Necesita que el gobierno iraní junto con el gobierno argentino mañana anuncie la conformación de la Comisión de la Verdad…Y también que se defina el día, en el mes de enero, en que el juez argentino pueda viajar a Teherán….”. Los elementos probatorios aportados en la denuncia demuestran tres cuestiones. Primero y una vez más, el interés imperioso de los encubridores en avanzar con el plan. El tema no figuraba en la agenda de Irán en Nueva York: “…la reunión se hace de apuro a pedido de Cristina…” y “…fíjate que Rohani ni habló del tema AMIA en su discurso…”. La actitud pública de Argentina de “apurar” a los iraníes fue pour la galerie o “para la galería”. Segundo, quedó en exposición que había cosas que se conversaron y arreglaron de antemano sin ser comunicadas a la opinión pública, a la que se buscó engañar con puesta en escenas, falsas negociaciones, acuerdos ocultos, etc. Más allá de las reservas propias con que se tratan temas delicados, en este caso, la confidencialidad tuvo por único fin engañar y ocultar actividades ilícitas. Fue un instrumento para aparentar y no ser descubiertos. Tercero, estas pruebas pusieron en evidencia que, por detrás, sin que nadie lo supiera, estaba todo arreglado y, en realidad, no existió ningún secreto ni expectativa, porque las autoridades argentinas sabían lo que ocurriría en la cumbre. A través del canal paralelo por el que también se ejecutó este encubrimiento, Luis D´Elía llamó a su amigo Jorge “Yussuf” Khalil, referente orgánico de Irán en el país, para transmitirle un mensaje que debía llevar a Teherán, sobre lo que la Presidente necesitaba que los iraníes anuncien en el encuentro, para engañar a la ciudadanía respecto del estado real de situación. La reunión del sábado 28 de septiembre de 2013, entre Timerman y el flamante Canciller iraní MohammadJavadZarifKhonsari, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, fue una mise en scene, es decir, una puesta en escena para que la gente crea verdaderamente que estaban negociando algo y/o que la diplomacia argentina estaba obteniendo resultados en función de la reciente demanda pública de la mandataria. Como lo acreditó la denuncia, lo cierto fue que las autoridades argentinas pidieron –por canales no oficiales- un anuncio conjunto de ambos cancilleres y definiciones sobre varios temas, algo, aparentemente, demasiado ambicioso. Pero los iraníes, en lo que pudo ser “…un gesto…hacia el gobierno argentino en vísperas de elecciones…”, aceptaron meramente que Timermananuncie pública, aunque no conjuntamente, que Irán había aprobado el memorando con el aval del Consejo Superior de Seguridad Nacional y del Líder Supremo, fueracierto o no. Nuevamente “pour la galerie”. Como se verá, nada de esto fue verdad. Aquel sábado 28 los cancilleres tuvieron dos reuniones, con consultas intermedias a sus mandatarios. No se intercambiaron las notas reversales. El tratado no entró en vigor. No se definió ningún plazo respecto de la “Comisión de la Verdad” ni sobre las audiencias de Teherán. No hubo ningún anuncio conjunto. Ninguna autoridad iraní declaró nada oficialmente. De hecho, en Irán, la pretendida aprobación del acuerdo fue meramente informada por el “Tehran Times” que tomó como única fuente de esta novedad a la agencia de noticias oficial argentina TÉLAM. Inédito. El diario persa “Tehran Times”, uno de los más importantes de Irán, en su tarea de informar sobre una decisión adoptada por el gobierno de su país refirió como fuente a la agencia oficial de noticias de otro país, Argentina. La denuncia destaca lo sugestivo de este dato: ¿Cómo puede ser que la fuente no haya sido iraní? ¿Cómo puede ser que para un acto de gobierno decidido y producido en Teherán la fuente del “Tehran Times” haya sido TÉLAM? Este episodioresultó ser un ejemplo dela existencia de canales de comunicación y negociación paralelos a los oficiales y ocultos a la opinión pública, demostró que varios detalles sobre el plan criminal se arreglaron en secreto y con antelación por tales canales y que las manifestaciones públicas de la Presidente y el Canciller fueron solo maquillaje mediático para engañar a la ciudadanía respecto a la real situación del caso AMIA. Esto fue fundamental porque los encubridores necesitaron contar siempre con el mayor apoyo posible por parte de la opinión pública para facilitar la implementación de su plan criminal. Así, la mendacidad y el doble discurso han sido la regla en este asunto. La gravedad de las acciones a ocultar eclipsó los medios para hacerlo. Era tan terrible lo que se pretendía esconder -el encubrimiento de terroristas prófugos- que se recurrió a cualquier medio para lograr ese objetivo. No se reparó en mentir y/o engañar públicamente al parlamento, a los damnificados, a las instituciones judías, a los familiares y a la ciudadanía toda, si ello podía contribuir a mantener oculto el plan encubridor. Tan es esto así, que mientras transcurrían las negociaciones diplomáticas públicas, el plan de impunidad avanzó solapadamente a través de canales paralelos de comunicación y negociación con Irán. La denuncia explicó que la calidad delictiva del plan necesitó–justamente- contar con estos canales paralelos, no oficiales, como vías concretas, eficientes y confiables para avanzar con la impunidad de los acusados iraníes por el caso AMIA. La actividad de estos canales configuró, sin más, una diplomacia paralela de facto, es decir, una diplomacia para estatal que, desde las sombras, permitió llevar adelante el plan criminal, por expresas directivas y órdenes de la Sra. Presidente. En efecto, múltiples elementos probatorios corroboraron la existencia de estos canales paralelos al oficial, interconectados con el mismo, que facilitaron los contactos entre Teherán y Buenos Aires, a los fines del objetivo delictivo.Como ejemplo de estos mensajes ocultos, la denuncia reproduce los dichos de Khalil: “…vengo de La Matanza recién he tenido una reunión con Luis D´Elía y el “Cuervo” Larroque, el de la Cámpora…que me llamaron temprano que querían hablar conmigo, que tenían un mensaje para el gobierno para dar…Y ahora me voy para Martínez a dar el mensaje, a la casa del Embajador…”, en referencia al Encargado de Negocios de Irán en Argentina, máxima autoridad oficial en territorio nacional. Al respecto, Khalil también dijo: “…Larroque…se sentó conmigo y me dio un mensaje que tengo que transmitir a la embajada. Fui a la embajada y transmití lo que tenía…” y aclaró: “…ellos me mandaron a hacer una cosa, yo como soy el nexo…”. Estos canales también fueron utilizados para hacer llegar información actualizada a MohsenRabbani, de distintos aspectos configurativos del plan destinado a encubrirlo, y contribuyeron al desarrollo de acciones destinadas a la creación de una versión alternativa y falsa sobre el atentado, verosímil a la opinión pública, pararedireccionar la pesquisa hacia nuevos imputados. La circunstancia de que las autoridades iraníes hayan estado al tanto de lo que resolvía y decidía el gobierno argentino, volvió a demostrar que el Memorando de Entendimiento, lejos de haber sido elaborado para contribuir con la causa, como falsamente se proclamó, fue el disfraz jurídico de un acuerdo ilegal previo y mucho más amplio. Ahora bien, los autores de este encubrimiento siempre tuvieron claro que una parte importante del mismo consistía en contar con la buena predisposición de las autoridades del régimen iraní y de sus referentes locales, dado que la aquiescencia, o mejor aún, el respaldo de estos actores, contribuiría a facilitar el avance del plan criminal. En esa línea, la denuncia constató la concesión de una serie de favores concretos, como por ejemplo: facilitación de gestiones, promesas de puestos de trabajo y acceso a contactos importantes; todos ellos procurados a los referentes locales del régimen. La prueba reunida reveló que, producto de las negociaciones entabladas secretamente y de esta alianza forjada sobre ochenta y cinco muertes que se decidió quedaran impunes, se comenzó a dar una relación de apoyo y protección del gobierno a los iraníes y sus representantes en Argentina. Estos referentes comenzaron a tener acceso a los despachos de distintos funcionarios de la gestión de Cristina Fernández. Por ejemplo: personal de inteligencia involucrado en el plan le prometió a Khalil cargos en la Dirección Nacional de Aduanas y en el Ministerio de Interior y Transporte para gente de la comunidad chiita. Por su parte, Luis D’Elía garantizó el contacto directo con el Administrador Federal de Ingresos Públicos, Ricardo Echegaray, para resolver unos problemas impositivos que le mencionó Khalil. Y como se dijo, todo era reportado constantemente a MohsenRabbani, incluso estos favores y la buena predisposición del gobierno: “…muchas cosas lindas que estamos viendo…reunidos con el Ministro…porque el Ministro va a hablar con la Presidente, me dijo hoy, para que me reciba…tengo ganas de verla a la Presidenta…”. Al respecto, Rabbani entendía que: “…nosotros…habíamos conversado con Argentina…Irán fue el primer comprador de Argentina y ahora no compra casi nada…pero…puede cambiar esta situación con ustedes y con el gobierno”, en alusión a los actuales referentes de Irán en Argentina, como Khalil, y las autoridades del presente gobierno argentino. En esa misma línea se interpretó, por ejemplo, el episodio que tuvo lugar en noviembre de 2012, antes de firmarse el acuerdo, cuando Luis D’Elía y Andrés Larroque le solicitaron a Jorge “Yussuf” Khalil que no se sume a una marcha organizada por partidos de izquierda en defensa de la “causa palestina” porque ese tipo de acciones podían repercutir en las –en aquel momento- nuevas relaciones bilaterales con Irán. Khalil accedió al pedido y explicó los motivos de su allanamiento: “…Me imagino que los troskos van a empezar con mensajes en contra del gobierno, cosa que yo no quiero…no queremos hacer algo que irrite…no queremos irritar al gobierno argentino…no voy a hacer nada para irritar al gobierno argentino…estamos arreglando un problema mayor para nosotros…”, en evidente alusión a las imputaciones de los iraníes por el atentado contra la AMIA. Y aclaró: “…Aparte fue un pedido del gobierno. Yo estuve hablando con D´Elía y con el Cuervo Larroque y me pidieron eso y yo lo transmití al Safir…y el Safir me dijo lo mismo…´no hagamos algo que, que pueda molestar´…”. La denuncia sostiene que mientras a la sociedad argentina se le decía que se había logrado doblegar, de cierta manera, la histórica renuencia iraní a colaborar con la causa judicial y que Teherán se allanaba a los requerimientos argentinos; lo cierto es que el mensaje recibido en Teherán era otro: la Dra. Fernández había decidido garantizar la impunidad de los iraníes acusados por el atentado terrorista, como prolegómeno al comercio por petróleo persa. Y estaba dispuesta a congraciarse con el régimen a cualquier precio. Ese fue el mensaje recibido en Teherán, y así lo expresaron sus referentes: “…porque el gobierno ahora está a favor…” de Irán y “…el gobierno banca…”. Incluso los partícipes del encubrimiento dieron por sentado la desincriminación de los iraníes y el consecuente blanqueo de la comunidad, y comenzaron a planificar proyectos futuros. En ese sentido, un agente de inteligencia con activa participación en el plan de impunidad sostuvo: “…hay un montón de temas que tenemos que ir armándolo …con inteligencia…estamos muy bien y hay que laburar tranquilos….tenemos que hacer un trabajo de acá a 10 años...¿me entendés? Que en un año y medio tengamos las buenas noticias, pero acá hay que hacer un trabajo para mucho tiempo…”. Los autores y un conjunto de cómplices de este sofisticado plan han sido identificados y acusados en la denuncia del Dr. Nisman, donde fueron caracterizados y se especificaron sus roles y aportes a la maniobra delictiva. La primera y más importante referencia alude a la Sra. Presidente de la Nación Argentina, de quien se probó haber emitido una expresa directiva para que se diseñara y ejecutara el plan de encubrimiento tendiente a desvincular a los acusados de nacionalidad iraní en la causa por el atentado contra la sede de la AMIA, a efectos de garantizarles su impunidad definitiva.En varias oportunidades, los partícipes del plan criminal han hecho referencia a ello, asegurando que todo está: “cerrado muy arriba”, todo había sido decidido “al más alto nivel” porque “lo pidió la jefa” y su canciller, obediente, implementó el plan porque fue “orden, orden y orden”.Tal fue el grado de compromiso que asumió la Dra. Fernández en este plan criminal de impunidad que se ocupó de seleccionar muy cuidadosamente a algunos de sus colaboradores. Principalmente, delegó gran parte de la instrumentación del plan criminal en su Canciller, Héctor Timerman. Por otra parte, como muchasde las acciones relacionadas con la implementación del plan, por ser notoriamente delictivas, de ninguna manera podían ser ejecutadas por funcionarios nacionales, tuvo que recurrir a intermediarios que oficiaran de nexo entre autores y ejecutores, de modo tal de evitar contactos directos que pudieran comprometer públicamente a los funcionarios involucrados. Para ello, se valió de ciertos sectores de la Secretaría de Inteligencia, del dirigente Luis D´Elíay, especialmente, del Diputado Nacional Andrés Larroque. Según la denuncia, en enero de 2011 y por orden presidencial, Timerman se apartó de la comitiva oficial que visitaba distintos países de Medio Oriente, para dirigirse a la ciudad siria de Alepo, lugar donde mantuvo, en secreto, una reunión con el canciller iraní, Ali Salehi, a quien transmitió el siguiente mensaje: “…la Argentina ya no está más interesada en resolver aquellos dos atentados, pero en cambio prefiere mejorar sus relaciones económicas con Irán…”. Asimismo, las instrucciones presidenciales incluyeron: la instrumentación de un mecanismo que permita disponer el cese de las notificaciones rojas; la autorización a sellar acuerdos secretos con los representantes iraníes; la orden de construir una hipótesis falsa sostenida en pruebas inventadas para fabricar autores para el atentado; entre otras. Otro aporte destacable al plan de la Dra. Fernández fue el anuncio que efectuó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 25 de septiembre de 2012, ocasión en la informó que, en respuesta a un pedido efectuado una semana atrás por la República Islámica de Irán, había instruido a su canciller que inicie un proceso de negociación con dicho país. Esta contribución al plan resultó fundamental, porque en el relato oficial respaldado por la Sra. Presidente se pretendió –y así se hizo- ocultar que ya venían manteniéndose un año y medio de negociaciones secretas y que el acercamiento se había materializado por iniciativa de Argentina, y no de Irán, como se afirmó. No podía reconocer públicamente que le había ordenado a su Canciller que ofreciera a las autoridades iraníes impunidad para sus nacionales, a cambio de un acercamiento geopolítico y comercial. A pesar de negar públicamente que el comercio fuera un interés en la vinculación con Irán, en forma secreta, la Sra. Presidente buscó poner en práctica su decisión de comerciar con Teherán, encomendando gestiones a su Ministro de Planificación Federal, Arquitecto Julio De Vido. El compromiso con los damnificados por el atentado era nulo, al punto que ya para el mes de mayo de 2013, el Poder Ejecutivo Nacional, por orden de la Dra. Fernández, se hallaba embarcado en negociaciones secretas con Irán para intercambiar petróleo por carne y granos. Más aún y como ya se refirió, la denuncia acreditó irrefutablemente que de estas mismas tratativas comerciales participó MohsenRabbani. Otra de sus contribuciones tuvo lugar el viernes 27 de septiembre de 2013, un día antes del encuentro entre los Ministros de Relaciones Exteriores argentino e iraní, cuando le ordenó a Luis D’Elía que transmitiera un mensaje al agente iraní Jorge Khalil, quien –luego- especificó el pedido de Cristina Fernández: “…Necesita que el gobierno iraní junto con el gobierno argentino mañana anuncie la conformación de la ‘Comisión de la Verdad’…que por favor lo anuncien en conjunto mañana en la reunión…que se defina el día de la reunión de la ‘Comisión de la Verdad’ y también que se defina el día, en el mes de enero, en que el juez argentino pueda viajar a Teherán…”. Mientras Timerman afirmaba públicamente “…hemos recibido una llamada de la República Islámica de Irán solicitando tener una reunión…”, los referentes iraníes reconocían. “…la reunión se hace de apuro a pedido de Cristina…”. La Sra. Presidente decidió la articulación de este plan criminal de impunidad y en todo momento estuvo en control del mismo, ya sea impartiendo órdenes directas a sus cómplices, o bien encabezando la necesaria campaña discursiva para camuflar la perpetración del delito. Eligió a algunos partícipes de la maniobra delictiva, involucrando directamente a –cuanto menos- uno de sus ministros y a un legislador nacional; controló la evolución del plan; negoció por interpósitas personas con uno de los prófugos; y se involucró personalmente en algunas acciones de ocultamiento que este sofisticado plan requería. La denuncia demuestra que el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, Héctor Timerman, fue -sin duda alguna- el principal instrumentador del plan de impunidad. Desde su función, transmitió a Irán la decisión del gobierno argentino de abandonar el reclamo de justicia en la causa AMIA; acordó en secreto la baja de las notificaciones rojase intentó convencer –sin éxito- al Secretario General de Interpol que procediera en ese sentido; signó acuerdos secretos con la parte iraní, que luego fueron reconocidos públicamente por el ex canciller iraní Ali AkbarSalehi; participó de las negociaciones, de la redacción y de la firma del Memorando de Entendimiento, pieza central del plan de impunidad. De hecho, la suscripción de este memorando en representación de la República Argentina constituyó una contribución central al plan, pues se trató de una acción definitiva en la ejecución de la maniobra criminal. Además, para llegar a ese objetivo, comandó las tratativas con los representantes iraníes, aquellas que se mantuvieron en secreto y también las que tomaron estado público, desempeñando un rol central en la negociación con la contraparte iraní, para convenir la impunidad definitiva de los prófugos, así como el cese de las notificaciones rojas. Su participación principal en el delito surge con nitidez de las manifestaciones relativas a los acuerdos secretos sellados con Irán, en las cuales los representantes persas hicieron notar su disconformidad por el fracaso en la baja de las notificaciones rojas: “…hay un poquito de desazón de allá… Desazón…Me parece que el ruso este de mierda [en alusión a Héctor Timerman] se mandó alguna…estaba firmado algo, donde estaba el tema de las cautelares [en referencia a las notificaciones rojas]…” y agregaron: “…Timerman no cumplió con algunas cosas. Esto es así de claro. No cumplió con algunas cosas…”. Además, la presentación judicial detalla que Héctor Timerman abusó del secreto propio que pueden gozar las tratativas diplomáticas para ocultar los avances del plan delictual y emitió comunicados desde la Cancillería Argentina para engañar a la opinión pública sobre el contenido de las negociaciones, a fin de garantizar que nada detenga el curso criminal. Y también se involucró personalmente en la campaña de descrédito y engaño destinada a destruir la credibilidad de la causa judicial con el fin de, dolosamente, presentar al acuerdo con Irán como la única vía apta para solucionar el caso.En la tarea de desprestigiar a la investigación judicial, señaló: “…Por primera vez hay un compromiso por escrito de Irán…para que la causa AMIA pueda salir de la total parálisis en la que se encuentra”, para luego agregar que el“…proceso judicial en curso… no ha tenido avances de ningún tipo en los últimos años”. Otra contribución a la maniobra delictiva denunciada se advirtió en el rol que desempeñó Timerman en relación a la puesta en escena de septiembre de 2013, en la que se pretendió engañar a la opinión pública. En esa ocasión, el canciller comunicó que la reunión con su par iraní nacía de un pedido de Teherán, en respuesta al discurso presidencial ante la Asamblea General de Naciones Unidas, cuando –en realidad- se comprobó que “…la reunión se hace de apuro a pedido de Cristina…”. Resumiendo, quien debería velar por los intereses de todos los argentinos en materia de relaciones exteriores, se encuentra involucrado en la ejecución de un ominoso plan de encubrimiento ideado, planificado e instrumentado para dotar de impunidad a los acusados iraníes por el caso AMIA y desvincularlos de forma definitiva de la investigación por el atentado. En esta tarea, faltó a sus deberes de funcionario público, conforme lo requiere el alto cargo ministerial que ostenta y lo exige la Ley de Ministerios de la Nación; infringió la ley penal, incurriendo en múltiples conductas delictivas; avasalló la actuación de la justicia argentina de los últimos ocho años, efectuando concesiones que echan por tierra los logros obtenidos en el marco de una causa sumamente compleja; engañó y mintió a dirigentes comunitarios, a las agrupaciones de familiares de víctimas del atentado, a los sobrevivientes, a legisladores nacionales, a la prensa y a la sociedad argentina toda, no dudando en tergiversar la realidad, con el objeto de ocultar el plan criminal del que participó. Otro de los partícipes centrales de este plan fue Luis Ángel D’Elía, desde siempre un acérrimo defensor tanto del régimen iraní como del gobierno nacional, al punto de calificarse a sí mismo como “un soldado” incondicional de la Presidente: “…Yo tengo que hacer el juego de la Rosada…Si tengo orden de no ir, soy un soldado acá…”. Funcionó como el interlocutor oculto de las autoridades gubernamentales argentinas y operó como transmisor y receptor de los mensajes clandestinos a la contraparte iraní, destinadosa ejecutar el plan y remover los obstáculos que fue presentando el avance del encubrimiento. Fue el encargado de transmitir la desazón que se generó en Irán por la vigencia de las notificaciones rojas de Interpol. Su voz ha sido la del gobierno nacional. Sus antecedentes lo avalaron para ocupar esa función. Esto se verificó en la puesta en escena de septiembre de 2013. También se comprobó que fue partícipe de las negociaciones comerciales ligadas al plan, que involucraron al imputado MohsenRabbani, con quien está relacionado hace años. Consustanciado ideológicamente con ambas partes del pacto delictivo, estuvo varias veces en Irán invitado por el régimen. En sus visitas, se entrevistó con altas autoridades yse pudieron comprobar reunionescon, al menos, dos de los prófugos del caso AMIA:Ahmad Reza Asghari y MohsenRabbani. Al regreso de su viaje a Irán de principios de 2007, D´Elía refirió que le habían entregado evidencias y documentación que demostraban que Irán no había tenido nada que ver con el atentado contra la AMIA y que la acusación de la fiscalía del caso estaba apoyaba en pruebas falsas. No obstante y luego de haberse investigado en profundidad las pruebas aportadas por D´Elía, quedó claramente comprobado que esa versión no encontraba apoyo, ni siquiera, en los elementos y medidas de prueba que él mismo había propuesto. Y, en consecuencia, se dio por finalizada esa línea de investigación, concluyéndose que “la versión esbozada por Luis D´Elía, huérfana de todo sustento, queda reducida a una teoría disparatada y antojadiza que cae por su propio peso y no amerita un mayor análisis”. A principios de 2010, esta vez acompañado por Jorge Khalil, Luis D’Elía volvió a visitar Irán por una invitación del gobierno persa, y en esta ocasión, le ofrecieron un acuerdo de similares características al que terminó firmando Héctor Timerman tres años después, que ya incluía el cese de las notificaciones rojas: “…Es parecido a lo que nos propusieron en el primer viaje a Teherán ¿te acordás?...”, mencionó Khalil. Así, lo habían invitado para ir adelantándole la solución política para desvinculara Irán del caso AMIA y –de ese modo- dejar de lado las acusaciones de la justicia argentina y habilitar la baja de las notificaciones rojas, en línea con lo históricamente postulado por Teherán. En su entorno, se destacan figuras como el ex embajador venezolano en Argentina, Roger Capella, quien en noviembre de 2006 incitó a D´Elía a realizar la protesta por el caso AMIA en contra de la justicia argentina, que le costó su espacio en el gobierno de Kirchner. Sin embargo y más allá de haber dejado la función pública, D´Elíasiguió muy vinculado al gobierno, actuando desde la “Federación de Tierras y Viviendas”. Su persistente injerencia en este tema se vio corroborada, por ejemplo, en las palabras de Jorge Khalil quien afirmó: “Recién salgo de donde Luis…le pedí hectáreas para nosotros, me las va a dar ahora…para hacer un predio para nosotros….” Entre los muchos hechos probados en la presentación judicial, se comprobó que el mismo día en que se firmó el acuerdo, tanto a través del entonces Secretario General de Presidencia de la Nación, Oscar Parrilli, como de personal de la Secretaría de Inteligencia, le comunicaron a D’Elíala firma del acuerdo y le hicieron llegar la indicación presidencial de silencio estratégico por diez días, para no alterar los ánimos de la comunidad judía. Le dijeron: “…Por las dudas que te llamen hoy los medios o alguno, tené perfil bajo, por diez días por lo menos…”, y respondió: “…Bárbaro…me dijo Parrilli recién también…”. Sin ser funcionario del gobierno, la directiva y el hecho de ser anoticiado por el secretario presidencial al instante, demuestra que Luis D´Elíaera parte del plan criminal. Además, esta comunicación personalizada resulta paradójica, si se tiene en cuenta que los familiares de las víctimas del atentado tuvieron que enterarse de la firma del acuerdo por las redes sociales y los medios de comunicación. En agosto de 2013, en el acto del Día de Al Quds, Luis D´Elía reivindicó a Hezbollah y se jactó de sus contactos con la organización terrorista acusada de ejecutar el atentado contra la sede de la AMIA. Hizo referencia a un viaje a la República del Líbano de marzo de 2012, donde visitó sitios propios de la organización y estuvo en contacto con sus dirigentes. Su militancia a favor de la referida organización terrorista llegó al punto de solicitarle a Jorge “Yussuf” Khalil, que le facilite contactos con dirigentes de Hamas y Hezbollah, por razones periodísticas: “…que le habilites contactos allá con Hezbollah y Hamas…”. En este sentido, la denuncia comprueba que D’Elía no es una persona simplemente alineada con Cristina Fernández por mera afinidad en relación al caso AMIA, sino que se trata de uno de sus operadores, alguien que trabaja para sus intereses, al que se le imparten instrucciones y que responde sin cuestionamientos. No se eligió a cualquiera como intermediario para avanzar en la negociación con Irán, eligieron a un “soldado”. Ya participaba del plan cuando el acuerdo aún se estaba negociando, cuando se firmó el Memorando de Entendimiento, cuando se lo trató en el Congreso Nacional, cuando quedó trabado por el desinterés de Irán, y cuando se montó una actuación entre las partes para engañar a la opinión pública simulando que intentaban diplomáticamente acordar una salida dialogada a las desavenencias surgidas.D´Elía estuvo involucrado en todo momento. Según las pruebas, D´Elía realizó aportes fundamentales en distintas instancias de este sofisticado delito. Recibió instrucciones de parte de Andrés Larroque, se comunicó innumerables veces con el interlocutor del régimen iraní, Jorge Khalil; contactó y se reunió con el representante diplomático de Irán y abogó públicamente por la buena marcha del plan. Es decir, desde su posición, contribuyó constantemente al avance del delito. Jorge Alejandro “Yussuf” Khalilha sido el referente más importante de las autoridades del régimen iraní en Argentina, incluso por encima del entonces Encargado de Negocios de Irán en nuestro país, sobre quien,en el marco de estas tratativas,tenía más poder y respecto de quien se refirió despectivamente: “…Me chupa un huevo Pakdamán…” En otra ocasión, afirmó: “…Yo lo puenteé, porque a mí me dijeron que yo tengo que hacer las cosas y bueno…las hago. Aparte hablé con el jefe de él, si tiene algún problema que se lo diga al jefe de él…”. Además, el sucesor de Pakdaman como Encargado de Negocios de Irán en Argentina, obtuvo su cargo gracias a la gestión y venia de Khalil: “…Éste es un embajador que elegí. Cuando a mí me preguntaron ¿fulano, mengano o zutano? Dije fulano y yo se lo dije a este Embajador ¿Ud. sabe que le puse yo el dedo a Usted? Me dice: si sisi, yo le quiero agradecer, porque habló por mí…” Militante a tiempo completo de los intereses persas, ha sido la voz y oídos de Irán en Argentina. En ese carácter, funcionó como el nexo central en la vinculación entre funcionarios iraníes y argentinos en el marco de los hechos denunciados, operando –de ese modo- como el referente de la diplomacia paralela entre Buenos Aires con Teherán. Khalil siempre fue consciente de su posición y la explicó manifestando: “yo soy orgánico le dije…a mí me dieron la orden de allá, no tengo que mover un dedo…no muevo un dedo” en alusión a que obedece enteramente las indicaciones y directivas que recibe de Teherán. Considerado “…el interlocutor ante la Embajada…”, él mismo explicó: “yo no estoy operando para ellos, yo estoy operando para los nuestros, para lo que es la embajada…ellos me mandaron a hacer una cosa, yo como soy el nexo…”, en clara referencia a su obediencia a Teherán. Otro rasgo de importancia para entender el peso de Khalil en este plan criminal, gira en torno a su vinculación con el acusado MohsenRabbani, con quien se ha comunicado telefónicamente y por correo electrónico en forma asidua y con quien ha estado relacionado desde la época del atentado contra la AMIA: “…te estoy hablando del 93, del 94, cuando explotó la bomba…”. Cuando se debatía la aprobación del memorando en el Congreso Nacional, Khalil le dijo a Rabbani: “…lo vamos a defender nosotros, en el Congreso, adentro de la cárcel, afuera, en todos lados si Dios quiere, porque nosotros somos lo mismo, usted y la comunidad ésta, es lo mismo…si acusan a un iraní, si acusan a un iraní van a tener que acusar a toda la comunidad islámica del país, así de corta se lo digo….”. La denuncia contiene pruebas contundentes que demuestran que Khalil le envió a Rabbani todo tipo de información y, además, le hizo saber datos –públicos y secretos- que recabó de sus fuentes locales, ya sea que hubieran provenido de operadores con llegada al despacho presidencial, como el caso del Diputado Larroque, de actores relevantes que responden al servicio de inteligencia argentino y/o de históricos aliados locales de Teherán, como son D´Elía y Esteche. Luego de la ya referida reunión con el Ministro De Vido, Khalil reportó: “…hoy terminamos una reunión con el Ministro de Planificación De Vido, en donde él está dispuesto a mandar a las máximas autoridades de YPF para arreglar con la República Islámica y la transacción puede ser a través de granos y a través de otras cosas…bueno es cuestión de verlo”. A ello, Rabbani respondió: “…Mándame para que evalúe…” y Khalil agregó: “…yo le mando un mail, bien serio, de cómo fue la conversación y usted evalúa…Agha, quédese tranquilo que estamos trabajando bien”. En otra ocasión, dijo: “...Sheik, quédese tranquilo que yo hoy a la noche, cuando llego a mi casa, le mando un informe de todo todo lo que estoy haciendo…”. Así, le ha llevado tranquilidad a uno de los imputados por el atentado. En la misma línea, la confianza de Rabbani en Khalil se demostró cuando, por ejemplo, luego de una discusión entre ambos y ante el ofuscamiento de Khalil, Rabbani se disculpó diciéndole: “lo maltrato a usted en la confianza porque usted es responsable de todo”, o cuando Rabbani le dijo: “…no mezcle más las cosas. Usted trabaja conmigo….”. En lo concerniente al delito denunciado, Jorge Khalil ha tenido una participación clave en el armado de la pista falsa destinada a redireccionar la investigación. En ese sentido, fue quien se mantuvo en contacto telefónico constante con personal de la Secretaría de Inteligencia abocado a esta tarea. Y mucho antes de firmarse el acuerdo, Khalil ya trabajaba en el tema, junto con Fernando Esteche, quien también aportó ideas para fabricar la versión alternativa –falsa pero verosímil- que explique el atentado. Sabía perfectamente, para ello había trabajado, que vendría “otra hipótesis, con otras pruebas”, que descolocaría al Fiscal del caso y ridiculizaría la actual investigación judicial usando pruebas falsas ajenas al expediente; y que la “Comisión de la Verdad” no había sido creada para investigar, sino que estaba destinada –justamente- a desvincular a los iraníes:“…alguien va a salir…con la cara manchada de acá…Obvio, eso ya está arreglado… ¿Cómo va a ser para el lado nuestro, boludo? Si nosotros estamos sentados en la mesa…”. En suma, la denuncia corrobora que tanto Luis D’Elía como Jorge “Yussuf” Khalil fueron operadores cuidadosamente seleccionados para oficiar de nexos clandestinos en el plan de encubrimiento. Una de las cualidades que comparten es que, pese a la profunda consustanciación con los gobiernos a los que representan y la confianza que inspiran en sus mandantes, no son figuras oficiales. No ejercen cargos públicos ni tienen responsabilidades políticas visibles en los gobiernos a los que sirven. Pero como denominador común, operan muy cerca del poder, son de confianza del poder y, valga la redundancia, poseen -en sus respectivos ámbitos- mucho poder. En el marco de este plan, estos personajes no podían aparecer vinculándose con las autoridades de ninguno de los gobiernos. De allí que, en Argentina, para intermediar entre los autores del plan delictivo y varios de sus ejecutores, se recurrió a una persona cercana y de confianza de la primera mandataria y que –fundamentalmente- pudiera dar cuenta, con facilidad, de sus contactos tanto con unos como con otros. Este nexo fundamental para la articulación del plan fue el Diputado Nacional Andrés Larroque, quien transmitió las decisiones presidenciales a sus ejecutores, a sabiendas de lo delictivas que eran. En efecto, la denuncia también identifica entre los partícipes de este plan, al Diputado Nacional Andrés Larroque, quien ha sido un actor clave en la articulación dela maniobra pues, dada su cercanía tanto con la Presidente de la Nación como con los partícipes del encubrimiento, ha operado como nexo e intermediario de la información transmitida entre autores y cómplices. La denuncia acreditó distintos episodios en los que Larroquecomunicó directivas presidenciales, tanto a Khalil como a D´Elía, sobre cómo debían actuar. Como por ejemplo, la ocasión en que, en noviembre de 2012, Khalil reconoció: “…vengo de La Matanza recién he tenido una reunión con Luis D´Elía y el “Cuervo” Larroque, el de la Cámpora…que me llamaron temprano que querían hablar conmigo, que tenían un mensaje para el gobierno para dar…Y ahora me voy para Martínez a dar el mensaje, a la casa del Embajador…”. La interacción quedó evidenciada. Larroque transmitió mensajes relativos al plan criminal, emanados de las autoridades del gobierno nacional involucradas en el encubrimiento y Khalil los hizo llegar a las autoridades iraníes. La intervención del Diputado Larroque, conforme lo necesitaba el plan de la Dra. Fernández, estuvo destinada a proteger las negociaciones con Teherán de cualquier tensión innecesaria que pudiera surgir fundamentalmente en el escenario político local. Así, Khalilreconoció: “…yo estuve hablando con D’Elía y con el ‘Cuervo’ Larroque y me pidieron eso y yo lo transmití al Safir[Se trata del Encargado de Negocios de Irán en Argentina] y el Safir me dijo lo mismo…no hagamos algo que pueda molestar”. Asimismo, Larroque intervino en las comunicaciones por cuestiones comerciales y así lo mencionó Khalil al aseverar: “…yo fui a hablar con D´Elía y le dije…todas las propuestas y de la cancillería, de la cancillería también…lo que me había propuesto…Y él lo elevó al “Cuervo” Larroque…el de “La Cámpora”, el Jefe de “La Cámpora”…Y ya iban a hablar con Cristina…”. En suma, las constancias probatorias verifican que el Diputado Larroque operó, en el marco de este plan, como nexo entre la Sra. Presidente y Luis D´Elía, le llevó mensajes e indicaciones al referente de Teherán, Jorge Khalil, y se mantuvo en comunicación con Fernando Esteche en relación al plan. Un actor clave en la articulación de las comunicaciones y negociaciones que viabilizaron la maniobra denunciada, operó para evitar complicaciones que pudieran dañar el acercamiento con Teherán y también fue necesario en la facilitación de las cuestiones comerciales subyacentes al encubrimiento. Fernando Luis Esteche es el líder de la agrupación “Quebracho”, de buena relación política con algunos funcionarios del gobierno nacional. Desde antaño ha mantenido una postura favorable a los intereses iraníes, tanto que ha sido sostenido económicamente por dicho régimen. Su intervención fue determinante pues viabilizó el avance del plan de impunidad, acercando al agente iraní en Buenos Aires con los funcionarios de inteligencia argentinos, y en especial, sumando al ex Fiscal designado para actuar en la causa AMIA, Héctor Yrimia. Además aportó ideas concretas para la construcción de la nueva hipótesis falsa. Al respecto, ya en diciembre de 2012 explicaba los pasos que se debían tomar en relación al plan: “…quieren construir un nuevo enemigo de la AMIA,el nuevo responsable de AMIA, por ejemplo, es una necesidad que tienen que construirla, van a querer ir construyendo el consenso de esto…no van a poder decir que fueron los israelíes…”, sugiriendo que podían atribuirle el hecho a “…una conexión de fachos locales…”, y para sumar a Yrimiaagregó: “…El Fiscal de AMIA es de ellos[en referencia al servicio de inteligencia argentino], Yrimia, que lo echaron del caso AMIA, él te puede…generar información, quiero que me den información del caso AMIA, ¿se puede o no se puede? ¿Qué están dispuestos a aportar?...”. El Dr. Héctor Yrimia, entonces Fiscal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal, fue designado el día del atentado -junto a otros fiscales- para actuar en forma conjunta, alterna o sucesiva en el caso AMIA. De allí que conozca en detalle los hechos materia de investigaciónpor haber estado en contacto con pruebas, testimonios, peritajes e informes de la causa. Justamente, este minucioso grado de cognición tornó fundamental al Dr. Yrimia para el buen desarrollo del plan, que contaba con las siguientes “credenciales”: 1) un conocimiento personal específico sobre la causa del atentado, por haber sido, entre otros, uno de los primeros fiscales del caso; 2) su vinculación con el sector de la Secretaría de Inteligencia encargado del armado de la nueva hipótesis falsa; 3) su relación directa con el agente iraní Jorge “Yussuf” Khalil. Yrimia se encontraba en condiciones de aportar información de primera mano de la causa y, consecuentemente, su aporte fue realizado donde resultó más útil: en el armado de una hipótesis falsa donde, valiéndose de la información obtenida en ejercicio de la función pública, cooperó para que la misma sea verosímil y se adapte a la realidad procesal de la causa. El primer registro contabilizado del contacto entre Jorge Khalil y Héctor Yrimia data de principios de noviembre de 2012: “Tuve una charla con el Fiscal…El Fiscal de la causa….el que estaba, no el que está ahora, el que estaba…”. Esto ocurría antes de la firma del Memorando de Entendimiento. Es de toda lógica que para esa época ya se estuviera trabajando en la construcción de la pista alternativa, de la falsa hipótesis que desplazaría la imputación a los acusados iraníes. Yrimia se sumó al plan e inició sus fluidos contactos con los referentes locales de Teherán gracias a la intermediación de Fernando Esteche. Y así lo explicó Khalil: “…Y, el que me sienta es Fernando”, quien lo sugirió como fuente de información “eso te puede servir bien concreto para cualquiera de las tesis…cualquiera de las cosas que vayan a resolverse va a servir porque es información”. Khalil llegó a reconocer que Yrimia y el personal de inteligencia argentino: “…son los que están acomodando toda la historia…”, en alusión a la fabricación de la pista falsa para redireccionar la investigación de la causa “AMIA” hacia otra hipótesis y nuevos imputados. Conforme la prueba que se acompañó en la denuncia, los contactos de Khalil con Yrimia continuaron mes tras mes y se fueron profundizando: “…Hoy hablé con el ex juez y ex fiscal de la causa AMIA, Yrimia…tuve una reunión dos horas…”. Además, existen datos que demuestran que ambos utilizaban sus reuniones para camuflar detrás de cuestiones religiosas el avance del plan: “…nosotros estamos hablando de trabajar, de hacer un trabajo conjunto entre la iglesia y el chiismo…esas son las excusas. Ahora, después, estos tipos operaron mucho el tema…uno fue…ex juez de la causa AMIA…Yrimia…Yrimia…con ese me junto hoy…”. Las reuniones por cuestiones religiosas, completamente ajenas al objeto de la denuncia, se ha probado que constituyenmeras excusas, como lo reconoce Khalil, toda vez que la vinculación con Yrimia giró siempre en torno al encubrimiento de los acusados por AMIA. Mientras se reunían por cuestiones lícitas y legítimas, como el acercamiento entre dos religiones, motorizaron, al mismo tiempo y en las mismas reuniones, el plan criminal encabezado por la Sra. Presidente y el Sr. Canciller. Este modus operandi ya fue denunciado y expuesto por el Dr. Nisman en otras presentaciones judiciales. Se trata nada menos que del modo dual que los agentes iraníes han utilizado para ocultar actividades subrepticias y hasta delictivas. Ocultan sus fines criminales detrás de fachadas religiosas o culturales. La nueva denuncia resalta que ese accionar aparece ahora replicado en este nuevo encubrimiento o, al menos, en una parte de él. En esta maniobra criminal, las pruebas acreditan la participación imprescindible de personal dela Secretaría de Inteligencia de Presidencia de la Nación que, con acceso al entorno presidencial y con información privilegiada,instrumentó, materializó y llevó adelante los designios criminales de la Sra. Presidente y del Sr. Canciller. Así, se actuó -en reiteradas ocasiones- a favor de intereses extranjeros en detrimento de los nacionales, transmitiendo informaciones secretas y protegidas por la Ley de Inteligencia Nacional a agentes de una potencia extranjera. Se negoció la impunidad de los prófugos de la causa AMIA y, para ello, se articuló el armado de una pista falsa y se utilizaron los resortes del Estado Nacional para establecer buenas relaciones con la comunidad iraní, facilitarle favores y allanar cualquier obstáculo que surgiera durante la ejecución del plan. En relación al cese de las notificaciones rojas, que el gobierno pensaba inminente en febrero de 2013, uno de los agentes de inteligencia con mayor involucramiento en esta maniobra, confesó: “…Tengo un chisme…me dijeron ahí en ´la casa´…Interpol va a levantar el pedido de captura de los amigos...Lo va a levantar ahora…”, aludiendo a la Secretaría de Inteligencia como “la casa” y a los iraníes como “los amigos”. El acceso al entorno presidencial de los agentes involucrados en el plan de impunidad se acreditó también con la información privilegiada, verídica y secreta que manejaban, hasta sobre la salud de la Dra. Fernández: “Te cuento la doctora está con gripe y está con una fiebre de la puta madre. Así que está con un quilombo de la puta madre, a ver si mañana arranca para hablar….si va a hablar, va a hablar de última….después de las cuatro o cinco”, sobre el acto del 25 de mayo de 2013. Y en ocasión de la sorpresiva intervención quirúrgica a la que fue sometida la Sra. Presidente en octubre de 2013, y cuando públicamente nada se sabía, comentaban: “…tiene un coágulo viste, casi seguro que la operan…Ella se da cuenta el sábado cuando empezó a hacer gimnasia…le empezó a pic…¿viste cuando se te duerme la mano?...que te da picazón. ¡Y pensaron que era del corazón y salieron cagando! Bueno, de allí le hacen todo un estudio dentro de, del sistema médico de la quinta, le meten el anticoagulante, que eso es muy bueno, eso no siguió el daño, ¿entendés?...Ya está internada hace una hora y media…”. Apenas se firmó el Memorando de Entendimiento, un agente de inteligencia argentino le dijo a su contraparte iraní: “…Tranquilo, ya ganamos, es decir, ganamos una partida, yo te dije, vos no me tenías fe…”. Y en febrero de 2013, también en relación a la entonces reciente firma del Memorando de Entendimiento, agentes de inteligencia argentinos comentaban a los iraníes: “…estamos muy bien y hay que laburar tranquilos…tenemos que hacer un trabajo de acá a diez años, ¿me entendés? Que en un año y medio tengamos las buenas noticias, pero acá hay que hacer un trabajo para mucho tiempo…Si, pero tranquilo, está cerrado muy arriba, quedate tranca….”. Otro aporte fundamental de los servicios de inteligencia a la ejecución del plan criminal remite a la construcción de la nueva hipótesis delictiva para la causa AMIA destinada a desplazar a las acusaciones alzadas por la justicia nacional en contra los iraníes. Al respecto, los espías reconocieron: “…ya estamos en otro país, es otra situación mundial y hay que trabajar en otro contexto…”, y este “trabajar en otro contexto” implicaba que la prioridad era el acercamiento geopolítico a Irán, que imponía dejar de lado las acusaciones contra funcionarios de dicho país. Con ese fin, y en referencia al Fiscal Nisman, le comunicaron al agente de Irán: “…él sabe lo que va a venir, que va a venir otra hipótesis, con otras pruebas y a hacer culo al norte porque nunca las vio él las pruebas...”.Así, con una posición estratégica dentro del gobierno nacional, comunicaban a un agente que opera para una potencia extranjera, que se iban a presentar pruebas falsas para alterar ilegalmente el curso de una causa judicial, deslegitimar a los actuales investigadores y encubrir a los imputados. Además de proveer información secreta y reservada a los contactos locales iraníes, transmitieron tranquilidad a Teherán en distintos momentos del despliegue encubridor. Así, por ejemplo, cuando se hizo público el pronunciamiento emitido el 29 de mayo de 2013 por la Unidad Fiscal del caso AMIA, en el que se presentaron nuevas pruebas que profundizaron la implicación de los acusados iraníes en el atentado, los espías calmaron al agente Khalil: “…Queda ahí…cuando llega al juez para arriba, ¿cómo va a hacer?”, dejando entrever que estaba todo controlado, que nada iba a pasar con ese dictamen fiscal, porque la decisión última dependía de las distintas instancias del Poder Judicial y no de lo que demuestre o sostenga el Ministerio Público Fiscal. Ahora bien, la denuncia presentada por el Dr. Nismanse sustenta en un contundente conjunto de elementos probatorios, entre los que se encuentra el producido de intervenciones telefónicas ordenadas judicialmente. El contenido de estas comunicaciones resultó ser sumamente verosímil, dado que luego se comprobó un fuerte y concluyente correlato entre lo conversado y hechos de la realidad. Más aún, las conversaciones interceptadas dan respuesta a prácticamente todos los interrogantes que la ciudadanía se había planteado desde un inicio sobre este oscuro Memorando de Entendimiento, cuya sola lectura despertó inmediatas y fundadas suspicacias. De hecho, circunstancias y referencias que surgen de las comunicaciones registradas pudieron ser corroboradas, ya sea porque tomaron estado público o bien, porque se condicen con hechos o manifestaciones posteriores que también trascendieron al conocimiento de todos. Es decir que, referencias, circunstancias, fechas, episodios, posicionamientos políticos, es decir, un conjunto heterogéneo de cuestiones mencionadas en los intercambios telefónicos aportados en la denuncia, tuvieron correlato en la realidad y ello ha redundado en la verosimilitud de las conversaciones registradas. En consecuencia, las conclusiones de la denuncia, lejos de basarse en inferencias o suposiciones, responden a hechos y circunstancias fácticas muy difíciles de controvertir de acuerdo a los principios de la lógica racional y la experiencia. Es más, las circunstancias acreditadas, de por sí sumamente graves, apenas constituyen el piso probatorio desde el cual deberá partir la investigación. La trama que evidencian es mucho más grave. Por otra parte, la denuncia asume que aquellas personas que no trepidaron en ejecutar un plan criminal para destruir la investigación por el atentado a la AMIA y encubrir a imputados terroristas, tampoco dudarán en recurrir a cualquier medio para salvaguardar sus patrimonios personales y escapar así a las responsabilidades económicas derivadas de la comisión del delito denunciado.Por esa razón, por la extensión del daño causado por el delito y por la multiplicidad de víctimas afectadas, el Fiscal Nisman requirió el dictado de un embargo preventivo sobre los bienes de los acusados, por la suma de $200.000.000 (doscientos millones de pesos). En fin, la denuncia presentada por el Dr. Alberto Nisman ha revelado un sofisticado plan de encubrimiento para dotar de impunidad a los acusados iraníes en la causa AMIA, que fue decidido por la Sra. Presidente Cristina Fernández, e instrumentado –principalmente- por su canciller Héctor Timerman, con la colaboración de otros sujetos entre los que se destaca el Diputado Nacional Andrés Larroque. La paradójica y por cierto irritante circunstancia de este entramado delictivo es que los autores del plan, para lograr sus objetivos criminales, al mismo tiempo que clamaban públicamente que solo buscaban verdad y justicia, no trepidaron en buscar destruir la imputación de la justicia argentina a expensas de ochenta y cinco muertes. Así, la denuncia destaca la inusitada gravedad institucional de este plan criminal, que no solo buscó destruir la investigación judicial del mayor atentado terrorista que ha sufrido nuestro país, sino que en su ideación, planificación e instrumentación han participado algunas de las más altas autoridades del gobierno nacional, incluyendo la cabeza del Poder Ejecutivo.

APARICIÓN CON VIDA DE JULIO LÓPEZ Y LUCIANO ARRUGA

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